El futbol español ha encontrado un colchón económico en Arabia Saudita del cual no quiere desprenderse. La segunda celebración de la Supercopa en dicho país de Medio Oriente es la ratificación de la importancia para esta sede aunque se encuentre a 4,900 kilómetros de distancia de Madrid y pese a que las críticas no dejan de caer por temas como la lejanía y las faltas a los derechos humanos.

Atlético de Madrid como campeón de LaLiga, Real Madrid como subcampeón, Barcelona como monarca de la Copa del Rey y Athletic de Bilbao como subcampeón, son los cuatro participantes para la edición 2022, que regresa a territorio saudí tras una edición 2021 celebrada en Andalucía por cuestiones de la pandemia. Los aficionados están molestos por la lejanía de la sede, pero también los futbolistas se han mostrado inconformes.

“Para mí no tiene sentido irse hasta allí para jugar un campeonato que es de nuestro país (España). El futbol ha cambiado porque ya no se piensa en el aficionado, nos hemos olvidado de lo básico, ahora valen los patrocinios y generar (dinero). Nos hemos olvidado de disfrutar de la familia y de los horarios cómodos para todos, me da pena”, criticó Raúl García, mediocampista del Athletic de Bilbao, uno de los cuatro equipos participantes para la edición 2022.

La Supercopa se disputa el 12, 13 y 16 de enero en el King Fahd Stadium de Riyadh, Arabia Saudita, por segunda vez en la historia tras la celebración de la edición 2020, antes de la pandemia por covid-19. El primer contrato establecía que el torneo se jugaría en dicho país por las ediciones de 2020 y 2021, pero el confinamiento aplazó la segunda para 2022.

De acuerdo con información de El Larguero, la organización de este torneo deja una ganancia anual de 40 millones de euros para el futbol español: 20 millones se reparten entre los cuatro participantes (12 para el ganador) y los otros 20 van para una repartición equitativa que abarca hasta las cuatro principales divisiones del país.

De esta forma, explica Cadena Ser, un club de tercera categoría española gana cerca de 145,000 euros al año, que representa un 325% más de lo que ganaba antes de que la Supercopa se llevara a cabo en Arabia Saudita. Para un club de cuarta división, es una ganancia de cerca de 55,000 euros anuales, un 550% más.

A partir de 2021, Luis Rubiales, presidente de la Real Federación Española de Futbol (RFEF) confirmó que la Supercopa se celebrará en Arabia Saudita hasta 2029 luego de una renovación que dejaría hasta 360 millones de euros en las arcas ibéricas. Para el directivo, se trata de un valioso acierto.

“Hemos venido aquí por negocio, puesto que nuestra obligación es recibir cuanto más ingresos mejor. Estoy contento y satisfecho. Este formato es un éxito y nadie lo puede dudar. Hay otros países interesados en cambiar su Supercopa y hacerla cómo la nuestra. Todos los presidentes y entrenadores me han dicho que ha sido un acierto. Los jugadores, también, así que la cosa no ha ido tan mal”, dijo en una entrevista para la cadena de radio COPE en 2020.

Una de las justificaciones que dio Rubiales en 2019 para llevar la Supercopa a Medio Oriente fue que este torneo serviría para mejorar las condiciones de equidad respecto a las mujeres, que históricamente han sufrido violaciones a sus derechos humanos en Arabia Saudita.

“La misión de la RFEF es la siguiente: hay países con desigualdades. Ante esa situación, podemos darles la espalda o no. Los ingresos que conseguimos en esos países podríamos conseguirlos en otros sitios, pero podemos intentar ayudar a los hombres y mujeres que viven en ellos. En Arabia Saudita, el contrato consta que las mujeres tendrán las mismas posibilidades de acceso a los partidos que los hombres y además obligamos a la creación de varias competiciones femeninas allí. Todo eso ha sido posible gracias a nuestra aportación”.

En efecto, medios como El País y Marca han relatado que las mujeres vivieron una situación muy diferente con la llegada de la Supercopa a Arabia Saudita, pues pudieron entrar al estadio sin restricciones que las marginaran a zonas específicas para ellas, algo que no suele ocurrir. También se les permitió mezclarse con hombres y algunas sin portar el nicab (velo) que cubre sus cabezas.

Pero los cuestionamientos apuntan a ver si esta situación podría quedarse en Arabia Saudita cuando los clubes españoles y la prensa internacional se vayan: “Las restricciones ahora son más por costumbre que por prohibición de la ley. Estas prohibiciones fueron derogadas hace unos meses. Ya hay restaurantes nuevos que se han construido sin zonas restringidas. Desde que asumió el poder el príncipe heredero, Mohamed bin Salman, ha habido cambios importantes en Arabia, pero hay que ir poco a poco, no es fácil, hay gente que está de acuerdo y otra que no”, dijeron un par de empleados restauranteros a El País durante la Supercopa de 2020.

Amnistía Internacional es uno de los vigilantes más cercanos a la Supercopa en territorio saudí. Para la edición 2022, envió brazaletes de color violeta tanto a la RFEF como a los cuatro clubes participantes para que los usen como símbolo de protesta a las faltas a los derechos humanos de las mujeres y de la comunidad LGBT+ en aquel país.

“Si bien en estos tres últimos años hemos sido testigos de algunos avances, como el levantamiento de la prohibición de conducir o la posibilidad de practicar deporte, incluida la creación de una liga femenina en Arabia Saudita, por desgracia, las buenas palabras del presidente Luis Rubiales en 2019 están muy lejos de haberse convertido en realidad. Es un hecho que defender la igualdad en ese país es algo muy arriesgado para las mujeres, como demuestran las condenas impuestas a mujeres activistas como Loujain al-Hathloul o Nassima al-Sada. Por eso, sea con este brazalete que les proponemos, o de la forma que ellos consideren, pedimos que esta edición de la Supercopa destaque el importante papel de las mujeres activistas saudíes”, exclamó Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional en España.

Para Amnistía Internacional, la situación en contra de las mujeres y la comunidad LGBT+ es igual de grave que en Qatar, que también ha sido criticado rumbo a su localía en la próxima Copa del Mundo de fines de este año.

“Hace unas semanas el mundo del deporte se indignaba a raíz de la prohibición expresa de las muestras de afecto entre las personas homosexuales que asistan al próximo Mundial de Qatar. Pues bien, tampoco veremos muchas en esta Supercopa, ya que en el país donde se juega, la homosexualidad se castiga con penas de cárcel y el adulterio conlleva incluso penas de flagelación. No pedimos a los equipos que no jueguen en Arabia Saudita, ni a las aficiones que no sigan este torneo, pero sí confiamos en que un gesto de solidaridad hacia quienes sufren una represión día a día en el país pueda visibilizar y denunciar su precaria situación”, denunció Esteban Beltrán.

Una de las ventajas que recibió la RFEF en 2020 a pesar de la pandemia y que todo el mundo deportivo se detuvo a partir de marzo fue justamente la celebración de la Supercopa en territorio saudí. La RFEF pudo cerrar ese año con una cifra de negocio de 230.66 millones de euros, un 10,7% más que en 2019, aunque lejos de los 255 millones que tenían como expectativa. Por ello, el colchón financiero que representa Arabia Saudita para el futbol español sigue siendo una voz más fuerte que las críticas.

kg