El rugby mexicano peleará por una última oportunidad para clasificar a los Juegos Olímpicos de Tokio este fin de semana (del 18 al 20 de junio), dentro de un repechaje intercontinental que mezcla equipos top del mundo como Irlanda, ranking 4 varonil, o Rusia, ranking 14 femenil.

No es una misión fácil para las escuadras mexicanas, que encararán esta repesca en Mónaco. La selección femenil competirá contra 11 naciones por dos boletos y la varonil contra nueve por solo un boleto. Ambas ramas se encuentran en desventaja en el ranking mundial y también con una pesada losa de 15 meses sin jugar un solo partido.

“Nos encantaría conseguir el boleto, pero estamos poniendo todo en metas de proceso y rendimiento. Tenemos estadísticas de tacleo, pases, posesión y otras y lo que nos hemos propuesto es elevarlas. Queremos conseguir lo que esté en nuestras manos, a veces ganar o perder, pero que sea una pérdida con evolución. No queremos engañarnos, sino enfocar todo en romper las métricas y eso nos va a llevar al mejor resultado”, señala a El Economista, Rubén Duque, director de alto rendimiento de las selecciones nacionales de rugby.

El rugby regresó a los Juegos Olímpicos en Río 2016 (modalidad siete), pero ya había estado entre 1900 y 1924 (modalidad 15). México nunca ha logrado clasificar, por lo que el repechaje representa una oportunidad única para consolidar a este deporte en el país.

El español Duque, quien entró al rugby mexicano en 2012, describe que hace 15 años solo se practicaba en cuatro entidades y que ahora está en 95% del territorio con una estructura de clubes.

Durante sus casi 10 años en México, ha sido parte del trabajo que ha logrado resultados como vencer a Paraguay por primera vez en la historia y escalar 33 puntos en el ranking mundial varonil de la modalidad de 15, pero el reto mayor es el preolímpico, al que ha llegado una delegación de 12 chicas entre 21 y 36 años y de 12 chicos entre 19 y 34 años.

“Para mí, (el momento actual) puede ser un detonador enorme para que empiecen a venir camadas con más años de experiencia a la selección porque ya se empieza a desarrollar a más gente a más temprana edad en el país. Esto supone que muchas niñas y niños van a empezar a ver a México con otros ojos y se interesen más en este deporte”.

Explotar el aprendizaje en pandemia

El futuro inmediato pone a México contra Argentina, Rusia y Samoa en la rama femenil y contra Zimbabue, Samoa, Irlanda y Tonga en la rama varonil, durante el repechaje olímpico. Es una dura prueba porque varias de esas selecciones tienen jugadores profesionales y también por la pausa de 15 meses sin un solo partido. No obstante, Duque refiere que ese tiempo fue aprovechado a través de una estrategia virtual y fogueo mental.

“Estuvimos totalmente parados (de forma presencial), pero lo que hicimos fue monitorear de manera virtual a los jugadores y jugadoras, hacerles su seguimiento físico y técnico, y un proyecto desde el alto rendimiento, creando cinco centros regionales de tecnificación (CTRs) repartidos por el país: en la Ciudad de México, Querétaro, Monterrey, Puebla y Guadalajara”.

En esos CTRs se reunieron, virtualmente, a un total de 200 prospectos para formar las selecciones femenil y varonil, quienes trabajaban de lunes a viernes con planes técnicos, aulas virtuales y análisis de videos. Al programa se sumaron entrenadores, preparadores físicos y árbitros de cada región para cumplir con las tareas de forma más concisa.

Al no existir entrenamiento presencial, los entrenadores pensaron en cómo explotar el trabajo virtual. La respuesta fue el modelo de aula invertida, que se utiliza no solo en los deportes, sino en la academia, y que consiste en realizar tareas en casa para que, al momento en que estudiantes y maestros se reúnan, se aprenda sobre lo que ya se hizo.

“Tuvimos una reunión con el director técnico de la Unión Argentina de Rugby y nos explicó cómo han trabajado en pandemia. Tomamos el modelo y enseñamos a los atletas todo lo que tiene que ver con lo técnico: pases, tacles, contraataques, todo lo que pudiéramos explicar de manera virtual para no perder tiempo en la cancha con eso; es como un aula invertida, donde se aprende a partir de la experiencia previa”.

Con esta formación, el grupo de 200 se fue reduciendo hasta llegar a 60, con quienes se hicieron las primeras visorias y pruebas presenciales hace menos de dos meses.

Para el 31 de mayo quedaron 15 mujeres y 15 hombres en la última concentración en México, que duró dos semanas en el estado de Morelos, y, finalmente, 24 seleccionados viajaron a Mónaco para el preolímpico (12 mujeres y 12 hombres).

Uno de los pilares de este avance es Rubén Duque, quien se forjó en equipos de rugby de cuatro continentes, incluyendo países potencia como Nueva Zelanda y Sudáfrica. También, desde 2010, ha trabajado como coach personal y de equipos en temas como motivación, liderazgo y desarrollo de potencial humano, incluyendo conferencias con empresas como Microsoft y Google.

¿Cuál consideras que ha sido tu principal aporte al rugby mexicano con tu experiencia en el factor mental?

“Principalmente, considero que hacer que los jugadores se auto cuestionen. Los he invitado a la introspección, a ser autónomos, a que reflexionen, son opciones para mejorar y que se propongan metas. Hemos tenido sesiones para gestionar emociones, control de enfoque, de palabras y fisiología, siempre son herramientas que me encanta compartirles para crecer. Es aportarles a su capacidad de autoanálisis y de proponerse objetivos, sueños y de creer en sí mismos”.

Apoyos económicos para el rugby

“Vamos con una desventaja enorme, pero todos están haciendo un trabajo titánico”, menciona Duque respecto al esfuerzo de los jugadores en la parte estrictamente deportiva, aunque también de parte de los directivos para gestionar los recursos.

Señala que no ha sido fácil, ya que “el rugby nunca ha tenido un recurso grande (en México)” y la federación nacional “depende mucho del recurso público”.

Tan solo las dos semanas de preparación en Morelos, previo al preolímpico, costaron alrededor de un millón de pesos, aunque destaca que tanto en este proceso, como ya en Mónaco, ni a los jugadores ni al staff les ha hecho falta nada en cuestión de traslados, hospedajes, alimentación y materiales de trabajo.

“A nivel de presupuesto, la federación tiene los recursos ultralimitados, vive de los apoyos que le da World Rugby (la federación internacional), Conade y, esporádicamente, alguna ayuda del Comité Olímpico (COM). Vive mucho de entidades públicas, el presupuesto es mínimo, aunque World Rugby solo la apoya con programas de desarrollo”.

El director de alto rendimiento explica que todos los gastos del preolímpico de Mónaco fueron pagados por World Rugby, aunque Conade y el COM sí han estado al pendiente de ellos: “La verdad no nos ha faltado nada. Sí es cierto que el recurso se da, pero es hasta el último momento y eso a veces inquieta porque cuesta tener respuestas rápidas”.

En sus casi 10 años de trabajo en el rugby mexicano ha visto complicado que el capital privado se involucre, aunque describe que, hasta antes de la pandemia, la federación nacional sostenía conversaciones con varias marcas para entrar. Hasta el momento, solo cuatro marcas aparecen en su sitio web: Invex, Xtreme Sports Gear, 123 Lease y Physio Soluciones.

fredi.figueroa@eleconomista.mx