Hace unas semanas, Rory McIlroy era apenas el golfista genio que sorprendía con su swing y su garra para jugar al golf. Pero sólo era cuestión de tiempo para que el norirlandés se convirtiera en el mejor golfista del planeta, emulando así a quien en su niñez admirara: Tiger Woods.

Pero McIlroy, quien ha externado su admiración por el Tigre, no tuvo respeto el domingo ante el estadounidense, quien pese a tener la mejor ronda de su carrera con 62 golpes no pudo evitar que Rors se adjudicara el título del Honda Classic y con ello se consolidara como el segundo jugador más joven, a sus 22 años y 10 meses, en ocupar el número uno del ranking del orbe.

No fue sencillo para el flamante novio de Caroline Wozniacki, tenista que alguna vez también ocupó el puesto de honor en la WTA. Oriundo de Holywood, un condado de Irlanda del Norte que rebasa apenas los 12,000 habitantes, tuvo en su padre, Gerry McIlroy, su mayor inspiración para jugar al golf.

Gerry, quien trabajaba en las mañanas en un club deportivo y por las noches en un bar para solventar la carrera de golf de su único hijo, enseñó a Rory a jugar al golf, deporte en el que el pequeño tuvo un talento natural que lo llevó a convertirse en una estrella en su país apenas a los 10 años, cuando ganó el World Championship en Florida y a sus 17 años, liderar el ranking mundial del golf amateur.

De ahí, la fama. Vino entonces la decisión de abandonar la escuela, en donde destacaba en las materias científicas, y la vertiginosa carrera de McIlroy, quien sólo ha trabajado jugando al golf, se elevó como la espuma. A sus 20 años, el norirlandés ya había comprado 14 o 15 coches, no recuerdo bien , aseguró en una entrevista otorgada al periódico El País.

Y fue gracias a su dedicación y talento que en el 2011 se adjudicó su primer gran triunfo como profesional, el US Open, y apenas ayer despertó como el mejor del mundo.

Aficionado a otros deportes como el futbol, admirador del tenista español Rafael Nadal y de Manchester United, amante del rugby, del cine y los autos, específicamente de la F1, seguidor de McLaren sólo por nacionalidad pero confesó tener una leve simpatía por la escudería Red Bull, así es Rory, el joven McIlroy, quien hoy da inicio a una nueva era en la historia del golf profesional como el número uno del ranking.

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