El mejor show de beisbol del mundo se encuentra en una disputa política. La MLB anunció este 6 de abril que la sede del Juego de Estrellas 2021 (13 de julio) ya no será la ciudad de Atlanta (Georgia), sino Denver (Colorado), en el estadio Coors Field de los Rockies.

La decisión fue tomada debido a que el estado de Georgia ratificó una nueva ley electoral que el presidente Joe Biden ha calificado como “antiestadounidense” y “enferma”, pues consiste en suprimir el voto de las minorías.

Los puntos más destacados de esta ley son: la reducción de días para solicitar boletas por correo (78 en lugar de 180), nuevos requisitos de identificación (Georgia solo permite seis tipos de identificación y Colorado 16), límite de un buzón por cada 100,000 votantes (Colorado tiene uno por cada 9,400) y la prohibición de que los voluntarios repartan comida y agua en un radio de 150 pies en el lugar de las votaciones.

Según análisis del New York Times, Washington Post y del ex presidente Barack Obama, estas medidas afectarán a las minorías en su acceso a próximas elecciones, en especial a la raza negra.

“La mejor manera de demostrar nuestros valores como deporte es reubicando el All Star Game (...) La MLB apoya fundamentalmente los derechos al voto para todos los estadounidenses y se opone a restricciones en el proceso", mencionó Rob Manfred, comisionado de las Grandes Ligas, en el comunicado sobre el cambio de sede.

De acuerdo con estimaciones de un oficial de turismo de Georgia, citado por Axios, el quitarle la sede al Truist Park de los Bravos de Atlanta tendrá un impacto de pérdidas de cerca de 100 millones de dólares para dicho estado.

El cambio de sede tiene un trasfondo político en el que resuena el nombre de Donald Trump. La nueva ley electoral fue firmada por el gobernador de Georgia, el republicano Brian Kemp, a finales de marzo y fue una iniciativa que surgió tras las acusaciones de fraude del ex presidente en la más reciente jornada electoral presidencial (en noviembre de 2020).

“Los legisladores republicanos en el estado (Georgia), como lo han hecho muchos de sus homólogos en todo el país, rápidamente comenzaron a redactar un proyecto de ley que, según los críticos, es una reacción política de un partido en deuda con Trump”, describe el Washington Post.

Georgia es uno de los 27 estados de EU (de 50 en total) que actualmente es gobernado por un republicano, mientras que Colorado, la nueva sede del All Star Game, es gobernado por el demócrata Jared Polis.

“De manera orgullosa, utilizamos nuestra plataforma para animar a los fans del beisbol y las comunidades en todo nuestro país a cumplir su deber cívico y participar activamente en el proceso de votaciones. Un acceso justo al derecho al voto continúa contando con nuestro apoyo inquebrantable”, remató el comisionado de MLB en el comunicado.

Para tomar esta decisión, Manfred sostuvo una reunión con los equipos, con la asociación de jugadores y con Players Alliance, una agrupación de 100 beisbolistas actuales y retirados que tiene la misión de empoderar a las comunidades negras. Esta organización también emitió su postura a favor del cambio de sede:

“Queremos que nuestra voz se escuche alto y claro en nuestra oposición a la reciente legislación de Georgia que no solo priva de forma desproporcionada a la comunidad negra, sino que también allana el camino para que otros estados aprueben leyes igualmente dañinas basadas en gran medida en falsedades y desinformación generalizadas”.

LeBron James, Earvin ‘Magic’ Johnson, Joe Biden, Barack Obama y Dave Roberts, manager de Los Ángeles Dodgers que también dirigirá a la selección de la Liga Nacional para el All Star, son algunos de los personajes que se pronunciaron a favor de la decisión de la MLB.

Por su parte, el gobernador de Georgia informó que no dará marcha atrás a la nueva ley: “el beisbol cedió al miedo y las mentiras de los activistas liberales. No daré marcha atrás. Los georgianos no serán intimidados, continuaremos defendiendo elecciones seguras, accesibles y justas”.

Los Bravos de Atlanta, que prestarían su casa para el partido, lamentaron la situación: “Esta no fue nuestra decisión y nos entristece que los fans no puedan ver este evento en nuestra ciudad. Bravos continuará enfatizando la importancia de la igualdad de oportunidades de voto y esperábamos que nuestra ciudad pudiera usar este evento como una plataforma para mejorar la discusión. Desafortunadamente, las empresas, los empleados y los aficionados de Georgia son las víctimas de esta decisión”.

El Juego de Estrellas vuelve a Denver después de 23 años, ya que la última vez que lo recibieron fue en 1998. Se une a Atlanta, Baltimore y Seattle como las ciudades que han recibido el evento en dos ocasiones; Nueva York es la sede líder con nueve juegos entre 1934 y 2013.

fredi.figueroa@eleconomista.mx