Otra vez Darío Verón, otra vez Dante López y otra vez Pumas va a la final del futbol mexicano, por novena ocasión en su historia.

Los paraguayos, artífices del último título de la Universidad, el del Clausura 2009, se convirtieron en los protagonistas de la semifinal ante Chivas, junto con el mexicano Javier Cortés, para darle el triunfo a Pumas 2-0 (3-1 en el global).

Lo de Verón no fue tan sufrido como hace dos años ante Puebla, cuando anotó en los minutos finales en la semifinal ante los de La Franja.

Ayer, el central paraguayo realizó una jugada que envidiaría cualquier medio ofensivo, al robar un balón cerca de su área, trasladarlo al área enemiga, darle un pase para armar una pared con Dante, recortar a un defensor y dejarle en bandeja el gol a su compatriota para que sellara el 2-0 y el pase a la final al minuto 76.

Fue un gol hecho por Verón, anotado por Dante, ese delantero luchón al que todos culpan de los errores que ocurren en la delantera auriazul, pero que ha demostrado que la importancia de sus goles opaca la cantidad que suma con el equipo (26 en seis torneos).

El júbilo estalló de nuevo en CU, anticipando la llegada a la final, aunque ya se había visualizado ese panorama y con ese mismo ambiente al minuto 42, cuando Javier Cortés cobró de manera impecable un tiro libre.

Palencia, un caballo de hierro que está cerca de lograr la despedida soñada del futbol, logró ganar una falta cerca del área grande de Chivas. Cortés, decidido, mandó el balón por encima de la barrera de los rojiblancos y pegado al poste izquierdo de la portería de Luis Michel, quien se lanzó por el balón pero no lo pudo detener.

Fue ahí cuando Pumas abrió el marcador y sintió seguro el boleto a la final, porque desde el arranque del partido hasta ese momento no había encontrado la manera de controlar los rápidos ataques del Guadalajara.

En los pies de Omar Arellano y en la ideas de Marco Fabián, las Chivas se metieron a CU con la firme intención de anotar un gol que les permitiera manejar el partido.

Arellano ejecutó tres remates que iban directo a gol, pero la figura del portero Alejandro Palacios se encumbró al salvar su meta en el mismo número de oportunidades.

Con el marcador en contra, el Guadalajara abrió el partido y Pumas aprovechó para jugar al contragolpe. La lápida le cayó encima a Chivas cuando al minuto 85 fue expulsado Mario de Luna tras derribar a Leandro Augusto cuando entraba al área de Chivas.

Dos años tuvieron que pasar para que Pumas se instalara nuevamente en la final. La última ocasión ocurrió en el Clausura 2009, cuando levantaron el título tras imponerse al Pachuca de visita.

Ayer, Verón y López le respondieron en el terreno de juego a los directivos del Guadalajara por qué Pumas juega con extranjeros. Porque tardes como la de ayer están reservadas para ellos, para los paraguayos de Pumas.