La Autoridad Investigadora de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) informó sobre el procedimiento para indagar prácticas monopólicas absolutas en el mercado de fichajes de jugadores, lo que significa el tercer intento por corregir los procesos de contratación de los futbolistas en México.

“Para la comisión, ésta es una investigación muy relevante, porque es la primera que se relaciona con posibles prácticas anticompetitivas en los procesos de reclutamiento y contratación de recursos humanos. El principal afectado con este tipo de prácticas son los empleados (los futbolistas)”, expresa a El Economista Sergio López Rodríguez, titular de la Autoridad Investigadora de la Cofece.

Sergio López explica que el organismo tiene elementos que hacen suponer que existen prácticas monopólicas absolutas en el mercado de fichajes de jugadores. Eso significa que dos o más actores económicos, en este caso clubes, acuerdan entre competidores manipular precios, dividir el mercado o restringir la oferta de un bien o servicio.

“Esta investigación sienta un precedente de que este tipo de conductas serán investigadas y, en su caso, sancionadas; por otro lado, puede tener un efecto disuasivo en las prácticas de contratación y reclutamiento de los empleadores en diversas industrias y que podrían implicar restricciones indebidas a la movilidad de los empleados”, agrega.

El ámbito de la investigación abarca a todos los clubes afiliados a la Federación Mexicana de Futbol (FMF), de todas las divisiones, que intervengan en el mercado de fichajes de jugadores. La autoridad realizará las investigaciones a través de visitas de revisión a personas físicas y morales, citatorios para personas que proporcionen información, así como fuentes públicas de información y peticiones de información a todos los involucrados en el mercado de fichajes, como clubes, jugadores, dueños de equipos, directivos, agentes y representantes de jugadores.

Desde el 2013, han surgido varios esfuerzos por indagar el tema, en ese año la diputada Claudia Delgadillo propuso una iniciativa de ley para reformar el artículo 295 de la Ley Federal del Trabajo y así erradicar el Pacto de Caballeros, un acuerdo entre los clubes para negociar y decidir el futuro laboral de los deportistas, aun cuando la relación laboral entre ambas partes haya concluido.

En abril del 2018, la Asociación Mexicana de Futbolistas Profesionales anunció, junto a Yon de Luisa y Enrique Bonilla, presidentes de la FMF y de la Liga MX, respectivamente, que el Pacto de Caballeros terminaba y para el 2019 un nuevo reglamento de transferencias entraría en vigor.

Ahora, la investigación que emprendió la Cofece implica el análisis sobre el reclutamiento, contratación y las políticas que toman los empleadores (clubes) para hacerse de los servicios de jugadores profesionales.

El Pacto de Caballeros es el mecanismo mediante el cual los clubes deciden el futuro laboral de los deportistas sin la anuencia de los involucrados, como cuando Tigres vendió 50% de los derechos federativos de Alan Pulido a Chivas, seis meses después de que el delantero ya no jugaba con el equipo de Monterrey, y había iniciado un proceso de controversia laboral por la vigencia en la renovación de su último contrato.

En otros casos, los clubes piden una compensación económica, justificada en el concepto de derechos de formación, para negociar la contratación de jugadores que ya no tienen contrato vigente con su último club, pero no pueden negociar libremente con un nuevo equipo.

El artículo 18 del Reglamento sobre el estatuto de transferencias de jugadores de la FIFA indica que: “Un jugador profesional tendrá la libertad de firmar un contrato con otro club, si su contrato con el club actual ha vencido o vencerá dentro de un plazo de seis meses”.

La FMF recibió la notificación sobre las reformas al reglamento de transferencias en el 2002, aunque en la práctica los clubes impedían la libre contratación de los futbolistas, así lo documentan testimonios como César Villaluz, que impuso controversias laborales contra Jaguares de Chiapas, y recientemente Oswaldo Alanís, al que mandaron a entrenar con el equipo sub 20 como método de presión para firmar una renovación de contrato con Chivas en el periodo de seis meses, donde ya podía negociar libremente con cualquier otro equipo.

El mercado de fichajes de futbolistas en México responde al principio de oferta y demanda; también el monto de las transferencias se determina en función de variables como la edad, la posición, el rendimiento deportivo y el club al que pertenecen, exponen agentes de futbolistas.

“El precio de un fichaje se hace sobre un producto que no es muy tangible. La Cofece quiere ver que los clubes no se pongan de acuerdo para estandarizar valores y se perjudique a los jugadores”, indica un agente de futbolista de la Liga MX que pide no ser identificado.

Los clubes del futbol mexicano pueden ofertar por los jugadores que sean de su interés durante el Régimen de Transferencias y el monto económico se determina según la negociación entre los clubes involucrados.

En la experiencia del agente de jugadores, es poco probable que los clubes se pongan de acuerdo para estandarizar precios, porque la dinámica del mercado de fichajes indica que todos los clubes pueden realizar ofertas en función de sus capacidades financieras, no por bloqueos o sobreprecios de futbolistas.

Álvaro Ortiz, presidente ejecutivo de la Asociación Mexicana de Futbolistas Profesionales, refiere que, aunque en abril pasado se anunció que el Pacto de Caballeros llegaría a su fin, “estamos en una etapa de transición donde hemos tenido pláticas con la Federación Mexicana de Futbol, mesas de trabajo, pero todavía no llegamos a un acuerdo”.

“No se ha regulado totalmente, ya que una de las partes es tener un reglamento de transferencias”, expresó.

Por lo pronto, la Cofece comenzó la investigación de prácticas monopólicas de los clubes sobre la contratación de los jugadores, que son el activo más valioso en la industria del futbol.

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