Pachuca, Hgo. No importa que sea Antonio Briseño el que porte el gafete de capitán. Julio Gómez, con todo y su cara de niño, se asume como uno de los líderes de la Selección Sub-17, escuadra que sólo tiene representación en la Primera División en sus botines y que justo en su experiencia buscará aliarse para vencer mañana a Francia y avanzar a semifinales.

El logro del habilidoso volante por derecha del Tricolor infantil puede ser envidiado por el resto del plantel que dirige Raúl Gutiérrez, pero quizás pocos saben lo que ha tenido que sacrificar, sufrir y trabajar el futbolista, que debutó en enero con el Pachuca que dirigía Pablo Marini.

Julio dejó de ser hijo de familia desde niño, dejando los cuidados de su madre para salir en busca de su sueño, sin imaginar que cinco años después estaría jugando un Mundial y que visores de clubes europeos preguntarían por él.

Yo llegué aquí a Pachuca tras una Olimpiada Nacional en la que iba representando a Tamaulipas. Me llamaron, me hicieron muchas pruebas y me dijeron que era un jugador muy bueno, acepté venir, mis papás al principio no querían, pero luego me apoyaron y a los 12 años ingresé al club , recordó.

Si bien hoy Gómez disfruta su actualidad, no negó lo que extrañó durante mucho tiempo, aceptando que por luchar por su sueño tuvo que sacrificar horas de convivencia, de juegos infantiles, de sueño.

Ha sido muy difícil, porque al ser niño, tener 12 años, quieres estar con tus papás, con tus hermanos, pero yo siento que he madurado muy rápido .

A cinco años de distancia, Julio acepta que cuando él llegó a Hidalgo lo único que soñaba era quedarse en el club, pero que jamás soñó o imaginó representar a México y mucho menos jugar un Mundial.

No imaginé estar en un Mundial. Yo solamente pensaba en jugar y ahorita, gracias a Dios, ya se me han dado muchas cosas; imagínate: debutar y ahora estar jugando un Mundial con mi Selección .

Pero las cosas han cambiado, porque ahora el mediocampista ya sueña y lo hace a lo grande, va desde hace muchos meses a la cama con la misma imagen: dando la vuelta olímpica en el Azteca.

Mis sueños primero son: ser campeón del mundo, luego regresar aquí a Pachuca y ganarme la confianza del profesor Efraín (Flores) .

Julio y el Tricolor buscarán imponerse a Francia en el Estadio Hidalgo, resultado que los pondría en semifinales y permitiría al futbolista mantener vivo el sueño de las últimas 15 noches.