Con el paso a semáforo naranja, el 16 de febrero los gimnasios de la Ciudad de México reabrieron luego de 58 días. Tras pérdidas por dos millones de pesos cada mes de cierre, los representantes de la Asociación de Gimnasios y Clubes (AMEGYC) han pujado por ser considerados una actividad esencial y evitar el golpe a la industria cada que el semáforo epidemiológico se encuentre en rojo.

El principal argumento de los representantes de AMEGYC es su aporte a la salud en la lucha contra la pandemia, pues la práctica del ejercicio trae consigo, entre otros beneficios, la disminución de las hospitalizaciones o el agravamiento de los pacientes por infecciones de Covid-19.

Desde otros puntos de estudio, la psicología también indica que la práctica deportiva ayuda a generar neurotransmisores, endorfinas y adrenalina a nivel cerebral lo que, entre otras cosas, genera un estado de ánimo de felicidad, mejora la concentración y disminuye los niveles de estrés.

El ejercicio también aumenta la autoestima, mejora la cognición y eficacia del recuerdo y es benéfico como tratamiento para los trastornos depresivos.

Sin embargo, "en esta cuestión de disminuir los niveles de estrés, también ha vuelto a las personas un tanto obsesivas con las cuestiones de limpieza. No sé hasta qué punto la práctica en los gimnasios esté ayudando a disminuir todo el estrés, porque a lo mejor de manera inmediata sí te puede disminuir esta ansiedad que percibes de estar encerrado, pero a largo o mediano plazo, llegar a tu casa y darte cuenta de que a lo mejor no limpiaste los aparatos o el entrenador te habló muy cerca, eso puede empezar a desencadenar ansiedad", explicó Laura Ortega, psicóloga deportiva por la UNAM.

La respuesta del Gobierno de la Ciudad de México es tajante: "tomando en consideración las condiciones bajo las cuales operan los gimnasios, existe un alto riesgo de transmisión en gimnasios que trabajan en ambientes cerrados", respondió a este diario la Agencia Digital de Innovación Pública de la Ciudad de México. Por eso, desde el 18 de enero y hasta antes de ser declarado el semáforo naranja, los gimnasios pudieron volver a operar siempre y cuando fueran al aire libre.

Rodrigo Chávez, presidente de AMEGYC, señaló que desde su perspectiva hay una menor probabilidad de contagios en el gimnasio en comparación con los restaurantes y supermercados, pues, al trabajar con un sistema de membresías, "normalmente la persona que vino el miércoles viene el viernes y el sábado, a diferencia de un supermercado o restaurante donde todos los días es gente diferente. En un gimnasio siempre tenemos a los mismos en diferentes días y además la disciplina ayuda a implementar nuestros protocolos de bioseguridad, que incluyen la rutina de desinfectar antes y después de tomar un equipo, que ya lo hacíamos antes del Covid-19, y la toma de temperatura en el exterior".

De acuerdo al representante de las cadenas de gimnasios, en su primera semana de reapertura, el aforo ha sido de aproximadamente 15%, a su juicio, por la desinformación o confusión que se genera en torno a las áreas que se encuentran abiertas. También señaló que, a diferencia del primer semáforo rojo en 2020, la tendencia ya no consiste en más cancelaciones que suscripciones, sin embargo, los usuarios están optando por compras a corto plazo, es decir, el poder pagar de manera mensual con una posibilidad de cancelación.

Chávez explicó que en la búsqueda de ser considerados esenciales se han dado pasos en la dirección correcta. Las autoridades han respondido con un plan en tres etapas, en este momento son el primer gremio en operar en espacios cerrados pero con estrictas medidas de seguridad, con aforos cercanos al 20% y sin la operación de áreas húmedas. La fase dos, que se espera implementar a principios de marzo, consistirá en el incremento al 30% de su capacidad y que las personas puedan permanecer en el lugar por 90 minutos en vez de 60. La última fase será la más interesante para la recuperación del sector, pues incluye la apertura de la zona de cardio con ciertas restricciones.

Los efectos de la pandemia y los beneficios del deporte en grupo

Laura Ortega indicó que, de acuerdo a estudios que se han realizado, entre los principales trastornos mentales que ha generado la pandemia y el confinamiento están la ansiedad y la depresión, también ha desatado paranoia y trastornos del sueño y alimenticios, como insomnio, comer todo el día o la falta de apetito.

“También, complicaciones del estado de ánimo, al principio las personas presentaban una sintomatología de tristeza o distimia, no tanto hacia el enojo. Últimamente muchas personas que sí se han estado cuidando empiezan a enfrentar esta lucha con los que siguen saliendo, con los que perciben que no son del todo responsables y el estado de ánimo está cambiando hacia culpabilizarlas. Los sentimientos de tristeza que pudo haber en un principio, hoy son de coraje, de frustración”.

La fragmentación de los grupos sociales también se da más fácilmente ante la falta de socialización: “no los ves, les dejas de hablar, les dejas de contestar y eso propicia a que se vuelva todavía más frágil mantener una relación o conservarla”.

Incluso, la nueva normalidad adoptada por los gimnasios no favorece la convivencia, pues las distancias entre personas se incrementaron a cuatro metros, por 40 minutos y por esquema de citas para evitar aglomeraciones.

“A lo mejor estás viendo a las otras personas pero sigues sin hablar con ellos, estás en tu dispositivo, en la pantalla de la caminadora, viendo el monitor de la televisión, no hay como tal una convivencia y esto es uno de los aspectos negativos que puede haber. Tienes más estímulos que te distraen y eso de alguna manera te distrae de una forma en las habilidades que tenías para mantener una conversación”.

Aunque hacer ejercicio de manera individual pueda ser beneficioso para evitar cualquier tipo de contagio, Ortega señaló que el uso de aplicaciones móviles de ejercicio no brinda la misma motivación. Las personas deciden tomar las clases o no y aunque las pantallas muestran frases motivacionales “al final de cuentas es un texto, lo puedes ignorar”.

“Si recibes cierto reconocimiento, eso va a repercutir mucho en tu estado de ánimo, en tu confianza en querer hacer las actividades. Tener un coaching sí puede ser un estímulo positivo, sería una persona que no nada más te está dando palmaditas, sino que por la preparación que ellos llegan a tener, que te vayan diciendo los avances que estás teniendo y lo que debes corregir. Recibir estas correcciones te mantiene en la búsqueda de los objetivos, que no se vuelvan algo tan fantasioso y tener objetivos nuevamente motiva a las personas”.