La Serie Mundial de beisbol ha sido acompañada por mariachis desde 1954, cuando el veracruzano Roberto Ávila se convirtió en el primer mexicano en llegar a esta fase con los Cleveland Indians. Han pasado 67 años y la lista de peloteros nacionales ha crecido a 18 hasta llegar a José Urquidy, el oriundo de Mazatlán que disputa el campeonato con los Houston Astros ante los Atlanta Braves en el otoño 2021.

Aunque Urquidy ya había participado en la Serie Mundial 2019 que perdieron los Astros ante Washington Nationals, su presencia ratifica la década más prodigiosa de México en la instancia de campeonato, ya que entre 2011 y 2021 son siete los embajadores presentes, superando a los cuatro de la década de los 80 y cinco de la década del 2000 al 2010.

Muchos de los jugadores en Estados Unidos saben de la reputación que tiene el jugador mexicano tanto en este como en otros deportes: tenemos hambre, coraje y ganas por competir y ganar. Esa reputación ya la teníamos, me la comentaron jugadores que estuvieron antes que yo en MLB, pues aunque a lo mejor no tenemos esa fuerza o físico grande, sí tenemos ese corazón que gana campeonatos y que en un equipo es importante tener; esa es la energía que nos caracteriza a los mexicanos en Serie Mundial”, describe a El Economista, Fernando Salas, campeón de Grandes Ligas en 2011 con St. Louis Cardinals y actual jugador de Naranjeros de Hermosillo.

En total, los mexicanos han estado presentes en 17 Series Mundiales y han sido campeones en 13 de ellas (76%), siendo la edición de 1981 la única en la que ha habido un enfrentamiento directo, cuando Fernando Valenzuela y los Dodgers le ganaron a Aurelio Rodríguez y los Yankees. Hubo un vacío en la década de los 90 pero en el nuevo siglo son ya 12 finales con peloteros nacionales.

“Los mexicanos, si bien llegan poco a Serie Mundial comparados con otros peloteros latinoamericanos, cuando lo hacen siempre juegan un rol protagónico y sobre todo en últimas fechas, hablando particularmente de la última década. Me gustaría que en determinado momento hubiera más peloteros de posición que pítchers, pero históricamente México siempre ha tenido buenos brazos que son definitivos en esta fase”, analiza Gabriel Medina, director deportivo de la Liga Mexicana de Beisbol (LMB).

Los seis finalistas de la última década son Sergio Romo, tricampeón con San Francisco Giants (2010, 2012 y 2014); Jaime García y Fernando Salas, campeones con Cardinals en 2011; Julio Urías y Víctor González, campeones con Dodgers en 2020 (Urías también perdió la Serie Mundial 2018 con Los Ángeles); además de Roberto Osuna y José Urquidy con los Astros de 2018 y 2021 (Osuna ya no es parte del roster actual).

La posición de lanzadores es en la que los mexicanos han destacado históricamente, una virtud que es cada vez más vista por los clubes de Grandes Ligas mediante avances tecnológicos que incluso se basan en el biotipo del pelotero nacional.

“Ahora el beisbol es mucho más científico, ya hay menos actos de fe, la mayoría de las cosas que acontecen en el terreno tienen una evaluación objetiva tanto en el desempeño como en la proyección de los jugadores. A varios peloteros mexicanos les tocó esta transición de cuando ser scouteados casi con ojo clínico y una pistola de radar y actualmente son radares de última generación que miden ángulos de salida, spin rate de los lanzamientos, localización y una medición de la velocidad mucho más precisa (…) He escuchado también muchas versiones, incluso de médicos, que hablan de que la composición del mexicano por lo regular tiene mucha fortaleza en el brazo y el hombro”, agrega el director deportivo de la LMB.

Estos avances tecnológicos ya están presentes en el beisbol nacional con el objetivo de empujar a más peloteros a las Grandes Ligas, revela Gabriel Medina. De acuerdo con sus cifras, actualmente el 50% de los clubes de la LMB cuentan con la tecnología y metodología más moderna, similar a la de Estados Unidos, aunque “el 100% ya tienen una preocupación genuina sobre profesionalizarse más en ese sentido, en hacer mucho más científico el beisbol”.

El directivo también indica que este desarrollo tecnológico del beisbol mexicano se dio desde hace cinco años en los equipos más vanguardistas y desde hace uno en los que apenas van iniciando. Con este contexto, considera que puede haber más peloteros en fases definitivas de la MLB próximamente, aunque también aclara que eso no depende solo del talento del jugador, sino de condiciones externas como el llegar a un equipo competitivo.

Sin embargo, México sigue teniendo representaciones menores en la MLB en comparación con países como República Dominicana, Venezuela, Puerto Rico y Cuba. Es por ello que para Guillermo Celis, especialista en beisbol de la cadena ESPN, el pelotero mexicano sí se ha ganado una reputación de calidad pero no en cuanto a cantidad y atañe responsabilidad de ello a los clubes mexicanos.

“Para mí la última década es decepcionante. Se necesita que los equipos mexicanos dejen de estar cobrando a las organizaciones de Grandes Ligas por llevarse a sus peloteros. Tienen todo el derecho a cobrar, pero no pueden pedir lo que piden por un pelotero que va empezando, pues quieren millonadas. No es un problema nuevo, llevamos más de 10 años hablando de eso y no se hace ni se soluciona nada”.

Por su parte, el campeón con los Cardinals, Fernando Salas, apunta que la actualidad del pelotero en México le ofrece mayor difusión y oportunidades de sobresalir: “Ahora se han abierto muchas academias en las ligas mexicanas tanto de invierno y como de verano que están haciendo un esfuerzo para que salgan más muchachos, lo que antes estaba limitado. Por lo poquito que yo escuchaba, uno tenía que llegar y demostrar su nivel tanto en una liga mexicana como en EU, ahora hasta el mismo gobierno de México ha implementado nuevas escuelas para fomentar más el beisbol, hay hasta becas que facilitan el camino a ser profesionales y, por qué no, jugadores de Grandes Ligas”.

El actual jugador de los Naranjeros de Hermosillo también explica a este diario que el ganar una Serie Mundial no le hizo mejorar sus condiciones económicas y salariales en las Grandes Ligas. Admite que “es algo que sí debe influir porque allá se toman en cuenta muchas estadísticas”, aunque lo que le dejó más fue una satisfacción personal.

“Me demostré a mí mismo que pude ser parte de un equipo ganador y eso es lo que te queda marcado para toda la vida. Sentí mucha emoción, adrenalina, quería ser parte del momento, no el héroe pero sí aportar energía. Como todos los mexicanos, siempre tenemos hambre de sobresalir y a veces la vida nos hace fuertes para enfrentar situaciones difíciles como el juego, no se compara con la vida pero esto es un aliciente. Los peloteros mexicanos damos todo porque nunca se sabe cuándo puedes estar en otra Serie Mundial”, concluye Salas.

kg