Quizá sea un buen momento para decir basta. No es lindo, pero puede ser lo mejor para todos.

-Qué difícil es ser Messi... es que eso de estar peleado contra una estampita, contra Maradona, un santo, es imposible, dijo por teléfono el escritor Andrés Burgo.

En Rusia, Lio perdió —sólo las matemáticas lo pueden rescatar— la posibilidad de despejar todas las dudas sobre si es o no el mejor de todos los tiempos, si es capaz de echarse el equipo al hombro. Es probable que lo sea, pero nunca ganará esa batalla porque (es probable) nunca ganará un Mundial.

Messi es extraordinario, majestuoso, pero Maradona fue un héroe, un caudillo y se hizo grande porque justo en 1986 todavía estaba fresca la sangre de la Guerra de las Malvinas, porque llegaban al Mundial de México con un equipo del que había un costal lleno de dudas y apenas una cajita de esperanzas, y porque ahora mismo lo que necesita Argentina es un guerrero épico y Messi tendrá muchos calificativos, pero no es un tipo que monte una revolución de adrenalina como sí lo hacía Diego.

Y no es por él, es que lo han abandonado todos.

“Nada muestra mejor la caída del futbol argentino que saber que mañana (hoy) seremos millones mirando Nigeria vs Islandia. Patético”, tuitéo el escritor y periodista Martín Caparrós.

Argentina 0-3 Croacia:

Cuánta soledad, urgencia, angustia, frustración vive Messi. Sólo basta ver cuando se entonaba su himno nacional y en vez de cantarlo, se frotaba con la mano la cara y la frente.

Messi sufre.

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La psicología deportiva —explica Pablo Hernán Sucarrat, especialista de la Universidad Nacional de Rosario— ayuda a la comunicación interna y externa del equipo, a desarrollar el liderazgo, a promover la buena relación del entrenador con los jugadores, a que se adapte un nuevo elemento al plantel y al manejo de las emociones. De esta última característica padeció la Selección argentina en la derrota ante Croacia.

Las manos a la cabeza de Javier Mascherano, la mirada perdida de Lionel Messi, el grito de desesperación de Wilfredo Caballero y las posteriores patadas que dieron otros de sus compañeros fueron parte de los síntomas de desesperación e incertidumbre.

“Estas sensaciones también las trasladó Jorge Sampaoli cuando los jugadores confesaron que no se sentían cómodos con línea de tres jugadores en la defensa y aún así la implementó en el campo. También lo hizo cuando insultó a un jugador croata. El entrenador debe de transportar calma a los jugadores y no lo hizo. Un psicólogo del deporte hubiera prevenido estas situaciones”, añade Sucarrat.

Los rostros de frustración se prolongaron a la conferencia de prensa del entrenador. Sampaoli mantuvo la mirada baja y nunca miró a los periodistas cuando éstos lo cuestionaban. Dijo que después del primer tanto se quebró el partido emocionalmente para su equipo.

“En los últimos procesos mundialistas, ni la Asociación de Futbol Argentino ni el cuerpo técnico en curso se han preocupado por integrar un psicólogo deportivo. Mientras que muchos clubes y selecciones europeas ya lo tienen”.

Al final de la conferencia, Sampaoli pidió una disculpa al pueblo argentino porque, dice, no estuvo a altura de las exigencias. El discurso fue de resignación, pese a que Argentina aún no está eliminada. Depende del partido entre Islandia y Nigeria de hoy y que pueda vencer a los africanos en la última fecha.

A Sampaoli hace ya varios años le llamaron el Guardiola de América Latina.

Después del tercer gol, la quijada le temblaba y nadie se le acercó a decirle algo, lo que sea, nadie. Jorgito, ¿te acuerdas de esa U. Católica que maravilló el continente?

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Christian Rémoli, director del documental 1986 La Historia detrás de la Copa:

-Messi puede hacer 1,000 goles, ganar 20 Champions, inclusive dos mundiales que tentativamente jugará más, pero lo que nunca va a ser es Maradona.

Acostumbrado a ser un devorador del balón y de goles, Lio apenas ha disparado seis veces a portería, ya falló un penal y quitarle la pelota se ha vuelto una tarea sencilla porque apenas 42% de sus gambetas son efectivas según datos de la FIFA.

Messi se volvió muy de carne y hueso en Rusia. Messi siempre es de carne y hueso en los mundiales.

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Charla de WhatsApp entre periodistas:

-Hola, seguro hay mucha decepción en tu país con la derrota, ¿no?

Roberto Parrottino, periodista de El Tiempo de Argentina:

-No te creas, no había mucha euforia alrededor de la Selección. Lo principal es el drama de los jugadores, tres finales perdidas, tres toneladas (Mundial 2014 y copas América 2015 y 2016). Si te fijas, a los tres minutos del partido contra Islandia hay un tiro libre, tiran al centro y nadie remata; Otamendí y Rojo se agarran la cabeza, se arrodillan como si fuera la última jugada del Mundial. Iban tres minutos...

-Y hay una duda que nos carcome: ¿qué dicen en Argentina de Messi?

-Dicen que jugó mal, que camina y no aparece.

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¿Messi es novelable?, le pregunto al escritor Luciano Wernicke:

-No, no me parece. Maradona sí... a Messi quizá le falte un poquito más de... claro uno conoce muy poco de la vida privada de Messi, entonces es muy difícil decirlo, la vida privada de Maradona era pública.