Morelia, Michoacán.- En su rostro se muestran las huellas que dejó esta

primera experiencia. Para María José Navarro, jugar su primer torneo LPGA

significó una gran oportunidad de codearse con las más grandes, y quizá por

ello tras cada golpe había en ella una sensación de alivio.

A sus trece años no ha sido fácil. Marijose confiesa que aunque no pasó el

corte en el Tres Marías Championship está contenta. Aún con la mirada

espantada, asegura que para esta experiencia le faltó su papá como caddie

el me hace sentir más segura , afirma mientras espanta a los niños que la

rodean pidiéndole un autógrafo.

Se dice triste por el retiro de Lorena Ochoa, a quien admira, pero quien le

parece aún inalcanzable no creo que quiera hablar conmigo , expresa con una sonrisa nerviosa.

También afirma que este torneo es un aprendizaje. El lugar 113 que ocupó

tras las dos rondas eliminatorias en las que acumuló 156 golpes, cinco por

arriba de par, la hace sentir bien, pero no satisfecha, incluso cuando habla

de ello los ojos amenazan con desbordarse, pero se contiene.

Todavía no piensa en lo que vendrá, ni siquiera en las competencias futuras.

Sólo agradece que los ojos hayan volteado hacía ella, pues se espera que en

los próximos días la integren al programa CIMA, que apoya a los jóvenes

talentos de alto rendimiento. Tras su cierre, Marijose corre a abrazar a su

papá quien la aprieta fuerte y de la mano para llevarla a descansar.

BVC