Indianápolis. Esta ciudad necesitaba algo de experiencia para hacer sentir que se vivía un Super Bowl. Si bien la enjundia y cortesía de los locales daban de qué hablar, aún faltaba algo que realmente hiciera ver que el Super Bowl es la cereza de un pastel de 9,000 millones de dólares anual llamado NFL. La respuesta fue Madonna.

La llamada Reina del Pop dio uno de los shows más emotivos en los últimos años del Super Bowl. Quizá porque ha vendido más de 300 millones de discos o porque simplemente sus canciones son parte del soundtrack de muchos aficionados entorno al deporte. Su presencia se dejó sentir sobretodo en la canción Like a Prayer , la cual fue iluminada por las manos de más de 60,000 aficionados en el Lucas Oil Stadium, sede del primer Super Bowl en la historia de esta ciudad.

Ya en el deportivo, los aficionados de los Gigantes fueron los más ruidosos de entrada. No se cansaron de recordar la hazaña de hace cuatro años, cuando derrotaron a Nueva Inglaterra, mientras que los seguidores de los Pats se reservaron para explotar en las anotaciones de su equipo ya en el partido.

La casa de Peyton Manning se hizo pesar. No es que Eli, el hermano del mariscal de campo de los Potros, sea una figura, pero cuando se trata de aborrecer a un contrario en esta ciudad, nadie es mejor blanco que el 12 de Tom Brady.

En la calle las tiendas lucieron abarrotadas, al nivel de que productos básicos de un partido como el de este domingo, quedaron agotados. Más en el caso de las gorras y jerseys de los Gigantes, que desde el sábado por la noche ya tenían dueño, mientras en las bodegas de las tiendas ya sólo eran parte de un inventario previo.

Indianápolis cumplió como sede. La posibilidad de que un Super Bowl regrese es real, ya que tanto en infraestructura como en el capital humano, la ciudad no defraudó a los visitantes. Los 3,000 millones de dólares que se utilizaron como inversión hace menos de lustro fueron bien capitalizados.

Más de 150,000 visitantes, el Super Bowl XLVI y 15 minutos de la Reina de Pop después, Indianápolis estuvo de fiesta.

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