Optimismo y balance positivo. Hay gracia en su diálogo que evidencia satisfacción en un encuentro que rebasa los 20 minutos. Hernán Garza, director del Abierto femenil de Tenis de Monterrey, afirma que el evento que comenzó el lunes pasado y concluye el 26 de febrero en el Club Sierra Madre es un negocio que ha crecido de forma gradual en cuatro años de llevarse a cabo.

Más vale empezar chico y después crecer , declara Garza en entrevista para El Economista, charla en que por varios instantes destaca lo complicado que ha sido que el torneo prevalezca desde su origen en el 2009, donde se coronó la francesa Marion Bartoli.

La crisis económica mundial nos afectó mucho. No nos hemos rendido. Nos propusimos a seguir en el torneo. Había presión por no tener recursos, no empezamos ni con cuatro patrocinadores , externa.

Acorde al sitio oficial del torneo, hay 18 sponsors. Garza comenta la valía de contar con una marca principal, en este caso Whirlpool. Vino a fortalecernos, es una empresa con un mercado muy definido que además ha patrocinado torneos de la WTA .

El directivo regiomontano comenta que sumada la bolsa de premios para las jugadoras (220,000 dólares), la inversión total de la justa es superior al millón de dólares. Debe ser autofinanciable. Estamos tratando de superarnos, de respirar , agrega.

¿Cómo convencer a las jugadoras?

Hernán Garza afirma que la forma de persuadir a las jugadoras para que jueguen en Monterrey y repitan su asistencia en años posteriores es buscar la convivencia con ellas en los torneos a los que se dan cita junto con sus hijas, asimismo, hablarles de la ciudad, de las playas mexicanas, de lo que representa nuestro país y, sobre todo, el tema de la seguridad no es factor negativo.

La mejor prueba de que les gusta el torneo es que la mayoría han vuelto. No hemos tenido a la fecha ningún cuestionamiento de la WTA de que el torneo esté en peligro. Se exagera mucho en las notas. La verdad es que Monterrey está tranquila , refirió días antes de la muerte de 44 reos y la fuga de 30 internos del penal de Apodaca.

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