Tomada por sorpresa por un cuento de hadas que desafía toda lógica, Nueva York vive desde hace una semana en un estado de transe y euforia bautizado Linsanity, desatado por las brillantes actuaciones del joven Jeremy Lin, la nueva estrella de basquet de la NBA.

La Linsanity (un juego de palabras entre Lin e insanity, que significa locura en inglés) se ve por todas partes: las ventas de camisetas de New York Knicks y su nueva figura se han disparado, diarios y revistas lo tienen en su portada y las entradas para los juegos en el Madison Square Garden se revenden a más del doble de su precio original.

Las ventas de productos de New York Knicks han aumentado 600% con respecto al año pasado y el equipo de la gran manzana encabeza desde la misma fecha la lista de todas las franquicias de la Liga de basquet estadounidense tanto on line como en la tienda de la Quinta Avenida.

Lin, descartado por otros dos equipos y procedente de la Universidad de Harvard, ha anotado un récord de 136 puntos en sus primeros cinco partidos como titular en la NBA -por encima de leyendas como Michael Jordan, Shaquille O’Neal y LeBron James-, y ayudando a su equipo a lograr siete triunfos consecutivos.

En la tienda de la NBA en la Quinta Avenida cerca de Central Park en Nueva York, la gente desfila de manera permanente por el sector donde se exponen las camisetas de Knicks con el número 17 de Lin.

Según indicó a la AFP el departamento de comunicaciones de la NBA, la camiseta de Lin es la más vendida desde el pasado 4 de febrero y productos relacionados con el joven base de Knicks han sido enviados desde entonces a 23 países, entre ellos Taiwan, Hong Kong y Australia.

Pero además, el efecto del jugador de Knicks ha ayudado a las cifras de la televisión a nivel nacional e internacional. La NBA reportó que desde el efecto de Lin la audiencia en televisión creció 40 por ciento.

Hasta el presidente estadounidense Barack Obama, gran amante del basquet, dijo estar muy impresionado por las actuaciones de Lin.

Con este ataque popular de Linsanity, no es de extrañar entonces que la reventa de entradas para los juegos de Knicks se haya convertido en un negocio lucrativo.

Los precios de los boletos en el mercado de reventa se han más que duplicado en algunos casos para el partido previsto el viernes por la noche en el Madison Square Garden contra New Orleans Hornets hasta alcanzar un promedio de 683 dólares, según el sitio on line TiqIQ.