Los lanzamientos de Julio Urías y Víctor González pusieron punto final a dos momentos trascendentales de las Grandes Ligas: le dieron a los Dodgers de Los Ángeles el ansiado séptimo título que se mantenía en expectativa desde 1988 y, por otro lado, dejan la normalidad de ver a un campeón en este 2020, luego de una temporada reducida con pocos fans únicamente en las últimas series y justo un día después de que el comisionado Rob Manfred anunciara una deuda de 8,300 millones de dólares en las arcas de la MLB.

El pitcheo mexicano de Urías y González tuvo gran crédito en el despertar de los Dodgers a partir de la sexta entrada, tiempo en el que se fueron a la cabeza en el marcador con una inercia ganadora hasta el noveno inning (en la parte alta) que definió el resultado 3-1 ante Tampa Bay, que tendrá que esperar para su primer título.

El lanzador nayarita fue el ganador del juego: despachó a los cuatro rivales que enfrentó, recetando ponche a tres de ellos y se convirtió en el cuarto pelotero mexicano en ganar una Serie Mundial. Urías entró de relevo en la alta de la séptima y lanzó hasta el último out de manera perfecta retirando a cuatro bateadores. México vuelve a tener campeones después de nueve años.