La organización Human Rights Watch consideró que las nuevas regulaciones que la Federación Internacional de Atletismo (IAAF, por su sigla en inglés) adoptó el pasado mes de abril “deberían ser revocadas”, ya que obligan “a dejar la competición” a mujeres “con disfunciones en su desarrollo sexual”.

En una carta remitida a Human Rights Watch pidió a la IAAF que anule la norma que obligará a partir del 1 de noviembre a las atletas con una elevada producción endógena de testosterona a reducir sus niveles por debajo de los 5 nanomoles por litro, durante un periodo continuado de al menos seis meses, para competir en las carreras de distancias entre los 400 metros y la milla. Si no lo hacen, las mujeres deberán cambiar de prueba o competir como hombres, lo que según Human Rights Watch implica “una discriminación de género”.

Hasta ahora, el umbral de tolerancia está en los 10 nanomoles por litro. Se reduce a la mitad porque, según estudios a los que alude la IAAF, una mayor proporción “aumenta 4.4 % la masa muscular, entre 12 y 26 % la fuerza y 7.8 % la hemoglobina”.

Desde Human Rights Watch indicaron, sin embargo, que “no existe un consenso científico claro que indique que las mujeres con una disfunción sexual y valores de testosterona más altos de lo normal tengan una ventaja en el rendimiento”.

Así, la directora de derechos de la mujer de Human Rights Watch, Liesl Gerntholtz, expuso que estas regulaciones “discriminan a las mujeres sobre la base de su sexo y sus características sexuales”.

“Las reglamentaciones que requieren un escrutinio de los niveles hormonales naturales de las mujeres son, en esencia, una forma de juicio y un cuestionamiento del sexo y la identidad de género de las mujeres”, dijo.

Human Rights Watch se opone a la exigencia de la IAAF de que las atletas se sometan “a una terapia hormonal médicamente innecesaria para reducir sus niveles de testosterona si lo desean”.