Chivas dio un paso muy importante para levantar su quinto título en la era de Matías Almeyda, luego de vencer 2-1 a Toronto FC en el partido de ida de la final de la Liga de Campeones de Concacaf, situación que obliga al equipo canadiense a obtener una victoria por dos goles la próxima semana.

Cuando Rodolfo Pizarro tocó por primera ocasión el balón, lo mandó a la portería que defendió el portero Alexander Bono para el primer gol del encuentro, apenas en el primer minuto.

“Nos dio margen para cambiar cosas que sucedieron en el primer tiempo, porque hubo confusiones”, señaló Rodolfo Pizarro al finalizar el encuentro sobre la importancia de conseguir rápidamente un gol de ventaja.

El entusiasmo rojiblanco duró apenas 18 minutos, porque Jonathan Osorio empató el juego cuando Marky Delgado mandó un centro que ningún defensa, ni el portero de Chivas Miguel Jiménez, pudo interceptar.

Entonces, comenzó el despliegue de combinaciones, disparos y ataques de Toronto, a través de sus mejores jugadores, Sebastian Giovinco y Jozy Altidore. Sin embargo, Miguel Jiménez respondió atajando los disparos en los momentos más delicados del partido para Guadalajara.

Parecía que sólo se trataba de tiempo para que la resistencia defensiva rojiblanca cayera. Fue hasta que Michael Pérez se convirtió en la sombra del delantero italiano, Giovinco, quien lo perseguía por los rincones de la cancha y en el momento más crítico de la misión, el mediocampista de Chivas se lanzó a los pies de Sebastián, a escasos metros de la portería de Chivas. El atacante cayó, pero el árbitro no marcó infracción.

Fue un cobro de falta de Alan Pulido, que llegó hasta el ángulo de la portería de Bono, en lo que sería otro gol inesperado de Chivas. En el momento de mayor presión de los canadienses, el gol del delantero de Guadalajara eliminó las aspiraciones de Toronto FC.

Guadalajara venció al equipo que dejó en el camino a Tigres y América, y le quedan 90 minutos para ganar la quinta de siete finales, y asistir a su primer Mundial de Clubes.