Joseph Blatter y Michel Platini perdieron sus apelaciones contra sus sanciones de 90 días por malas prácticas financieras, dentro del escándalo de corrupción que ha estremecido al futbol mundial.

Los abogados de Platini de inmediato criticaron la que catalogaron como una investigación excepcionalmente unilateral, injusta y parcializada contra el líder de la UEFA, y alegaron que tomó más de dos semanas para que les notificaran el fallo.

La (FIFA) también está organizando, y ya ni siquiera lo oculta, una estrategia deliberada e inaceptable para dilatar la campaña de Michel Platini a la presidencia de la FIFA , dijo un vocero del bufete legal que representa al francés

Las sanciones temporales impiden a Blatter ejercer como presidente de la FIFA y no permiten a Platini hacer campaña para las elecciones del 26 de febrero.

La decisión era esperada, ya que el comité de apelaciones, presidido por el ex fiscal general de Bermuda, Larry Mussenden, rara vez revoca decisiones. Los dos pueden llevar el caso ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) en Lausana, Suiza.

El comité de ética de la FIFA impuso las sanciones el mes pasado pendiente de que se completaran las investigaciones sobre un pago de 2 millones de dólares a Platini aprobado por Blatter en el 2011 como salarios aplazados. Platini trabajó para Blatter como asesor presidencial entre 1998 y el 2002.

Los dos niegan haber actuado mal, aunque han reconocido que no tenían un contrato por escrito que contemplara ese salario.

Se espera que comparezcan ante el juez de ética de la FIFA, Joachim Eckert, en diciembre, y podrían recibir largas sanciones si se confirman las acusaciones.

El fiscal general de Suiza también abrió un proceso penal contra Blatter e interrogó a Platini por supuesta administración desleal del dinero de la FIFA, y por infravalorar los derechos de televisión.

Platini es uno de seis hombres que aspiran a suceder a Blatter en la presidencia de la FIFA, aunque no está entre los cinco candidatos aprobados hasta ahora por el organismo.

Por su parte, el dimisionario presidente de FIFA, el suizo Joseph Blatter, está decepcionado y determinado a limpiar su reputación después de desestimarse su apelación, misma que le impide tomar las riendas del máximo organismo rector del futbol.