“A cualquier persona le ofreces poco, mucho o lo que sea de dinero por jugarse la vida, por dedicarle la vida a un entrenamiento, a una forma de vivir, de sentir diferente, no hay cantidad que lo pague. Esta vida es un tema vocacional, del alma, en la que, si los toreros no toreamos, nos sentimos vacíos”, expresó Octavio García el Payo al inicio de la charla con El Economista.

El diestro queretano inaugura el Serial Mayor este domingo junto al rejoneador de La Puebla del Río, Diego Ventura y los matadores, el valenciano Enrique Ponce y el aguascalentense Luis David Adame ante astados de Enrique Fraga y Barralva.

El Payo se dijo contento y con ilusión de formar parte de la Campaña veraniega tras 10 años de alternativa en los que dijo haber vivido cosas muy emocionantes y luego de una exitosa comparecencia en ruedos nacionales: “decidimos torear más, yo me encuentro muy a gusto delante de la cara del toro y por consiguiente estoy trasmitiendo para que la gente disfrute mi toreo” comentó.

Octavio no suele ver los toros que va a lidiar hasta que llega a la plaza por propia tranquilidad y para “no hacerse ideas en la cabeza”, pero mencionó que Barralva es una ganadería con la que ha triunfado y ha podido vivir cosas únicas, por lo que desea que se le den bien las cosas para poder emocionar al público con su toreo.

El espigado matador calificó cómo rotundo el cartel, de coincidente competencia y aseguró que con “El maestro Ponce está dicho todo, es una figura del toreo con 30 años de estar en lo más alto del escalafón, creciendo y con un cariño muy especial por parte del público capitalino; Luis David Adame que cuenta con las condiciones innatas únicas y, el regreso de Diego ventura, quien es figura del rejoneo mundial”.

Por último, el queretano agradeció lo que dijo ser la paciencia de los aficionados que le han visto evolucionar a lo largo de su carrera, que sienten ilusión por verlo en su particular forma de interpretar el toreo y a quienes desea darles una gran tarde de toros.

“El toreo es un sentimiento especial que no sabría describir, cualquier torero con el 'gusanito' de figurar en esta profesión sabe de lo que hablo ya que es una emoción que no te la da nada, ningún trabajo, hobby o placer de la vida, sólo torear, Es un sentimiento único y eso es lo que mantiene a todo mundo con ilusión: sentirlo, ver cuando te salen las cosas bien, lo que sientes cuando toreas un toro despacito, en cuanto a mí por lo menos, es lo que me hace entrenar todos los días para intentar volverlo a vivir la mayoría de veces posibles”, finalizó.