El presidente del comité de organización del Mundial 2018, Alexey Sorokin, señaló que está más preocupado por las consecuencias del caso Skripal, el antiguo espía ruso envenenado en Gran Bretaña, que por los posibles atrasos en los preparativos de la competición.

“Nuestro principal problema reside más en la geopolítica que en las infraestructuras”, afirmó al diario Kommersant, añadiendo que “no importa qué incidente, que llegue de manera natural o sea creado artificialmente, es utilizado para meter presión en la organización de la Copa del Mundo”.

El exespía ruso Serguéi Skripal fue envenenado, junto a su hija, el 4 de marzo en Inglaterra, con un agente neurotóxico que las autoridades británicas sospechan que se trata del Novichok, creado hace décadas en la Unión Soviética.

Este hecho provocó una grave crisis entre Moscú y las potencias occidentales, que ha supuesto la expulsión de más de 230 diplomáticos de los dos lados.

El caso Skripal “no ayuda” en los preparativos del Mundial, que comienza el 14 de junio y finaliza el 15 de julio en Rusia, reconoció Sorokin.

Islandia y el Reino Unido han anunciado un boicot diplomático a la competición.

Según Sorokin, algunos intentan utilizar el caso Skripal para convencer a los aficionados al futbol de no viajar a Rusia para seguir la competición.

“Pienso que la intención está ahí, pero que no funciona. La gente compra las entradas como antes, no compran menos”, dijo.

La FIFA informó que se han vendido 1,7 millones de entradas para el Mundial 2018 y 53% de los compradores no reside en Rusia.

La demanda de entradas procedentes del Reino Unido es inusualmente baja.

De las 400,000 entradas que se vendieron entre el 13 de marzo y el 1 de abril, Inglaterra representa menos de 1% de las ventas.

Únicamente 30,000 hinchas ingleses han comprado entradas para el Mundial 2018, precisó Sorokin, que añadió que no espera más de 40,000 en la competición.