Roma.- El tenista serbio Novak Djokovic continuó con su dominio sobre el número uno del mundo Rafael Nadal de cara al Abierto de Francia, al derrotar el domingo al español en la final del Masters 1000 de Roma.

Djokovic, número dos del ranking mundial, se impuso por 6-4 y 6-4 para ratificar su superioridad sobre el español en lo que va del año.

El serbio, que venció a Nadal en polvo de ladrillo por primera vez en la final del Abierto de Madrid el pasado fin de semana, sumó su séptimo título consecutivo y su triunfo número 37 del año al imponerse en los grandes puntos en otro duelo brutal contra el número uno.

"Es realmente hermoso estar aquí, jugar contra un gran campeón como Rafa en este estadio, que es el coliseo del tenis. Este lugar es especial", dijo Djokovic en una entrevista todavía dentro de la cancha, luego de quedar a cinco partidos de igualar el récord de 42 victorias seguidas perteneciente a John McEnroe.

Nadal, quien no había perdido en polvo de ladrillo por casi dos años hasta el domingo pasado, fue magnánimo en la derrota y elogió a su vencedor mientras ambos jugadores recibían una ovación de pie por parte del público.

"Cumplidos para Novak por su espléndida actuación y por la temporada que está teniendo", manifestó Nadal, quien casi se retira del torneo romano antes del inicio debido a una enfermedad.

Luego de que un retraso por lluvia le diera algunas horas extra para recuperarse de su cansador partido de semifinales ante Andy Murray, Djokovic quebró el servicio de Nadal en el octavo game.

El serbio falló en su primer intento para cerrar el set con su saque, pero luego volvió a quebrar al español con un brillante revés cruzado que le entregó el parcial.

Un ansioso Nadal presentó batalla pese a encontrarse 2-0 abajo en el segundo set, antes de que Djokovic ratificara su dominio con gran fuerza mental para obligar al mallorquín a cometer errores y sufrir un quiebre en el noveno game.

Djokovic, segundo preclasificado en Roma, desperdició tres puntos para partido al fallar dos golpes de revés y no poder devolver un potente saque de su adversario, pero no dudó en su cuarta oportunidad.

Después de pasar una pelota, Djokovic vio cómo Nadal corrió hacia la pelota pero la dejó en la red, lo que significó el cierre del encuentro. Acto seguido, el serbio se dejó caer al suelo de espaldas y liberó un grito animal para celebrar el triunfo.

apr