Acapulco, Gro. A HÉCTOR Fabián Aguilar le gustan los sueños. Confiesa que un día soñó una estrella y así, sin más, se la tatuó en su brazo izquierdo, la cual mostró alzando los puños, orgulloso, al cruzar la meta en el primer puesto.

Hoy, a sus 27 años, sueña con ganar la Vuelta México 2012 y empezó ya con el pie derecho al adjudicarse la primera etapa de la competencia en un atropellado circuito que tuvo que ser acortado de 100 a 82.4 kilómetros debido a una fuga de agua que puso en peligro a los corredores.

Brillan los ojos del uruguayo, quien no tuvo una jornada fácil ayer, pero quizá por ello su triunfo fue mejor saboreado. Tuvimos un problema con nuestras bicicletas, las de un compañero y yo no llegaron. Entonces tuve que correr con una de las que traemos de reserva, que estaba un poco más baja y con el manillar un poco flojo. Tuve también una ponchadura en la penúltima vuelta y fue cuando el equipo tuvo que apoyar , explicó tras su victoria.

LA SEGUNDA ETAPA SERÁ HOY Y TENDRÁ SU INICIO EN TAXCO Y TERMINARÁ EN METEPEC

Cuenta también el primer líder de la competencia que su experiencia es la que le ayudó a conseguir el triunfo ayer, en Acapulco. Y es que no es ningún novato. De sus mejores momentos en el ciclismo recuerda el más reciente: su medalla de bronce en el Campeonato Panamericano de la especialidad en la modalidad de ruta, que se llevó a cabo en Argentina a principios de mes.

Pero fue con su equipo el Funvic- Pindamonhangaba, con el que ha tenido uno de los logros más importantes de su carrera: El Tour de San Luis del 2011. Ahí gané la última etapa, creo que fue una de las satisfacciones más gratas de mi carrera porque

competí con equipos Pro Tour y para mí ésa es una de las competencias más importantes de América , expresa.

Hoy se ha enfocado en correr la Vuelta México, la que sabe será una competencia difícil, vendrán las etapas de montaña, la cuarta, que considero será la más difícil, y tendremos que poner mucho empeño. Pero tal como hoy, la estrategia será lo que nos pueda dar la victoria que esperemos se quede con nosotros , asegura.

Y sigue soñando Héctor, quien tras el atosigo de los medios corre a subirse al coche de su equipo. Ah sí, además del ciclismo, te confieso que me gustan los tatuajes, éste de aquí en mi pantorrilla es el yin yang rodeado con un dibujo que también soñé. Es el que me da equilibrio, vaya que en el ciclismo se necesita , gritonea mientras

manotea alejándose con una sonrisa que apenas se dibuja en su rostro.

cristina.sanchez@eleconomista.mx

BVC