En Tokio 2020, México ha confirmado su poderío histórico de clavados. Con el triunfo de Alejandra Orozco y Gabriela Agúndez, a nivel mundial, ya es el quinto país con más medallas olímpicas en este deporte, cosechando 15 desde 1948, superado por Rusia (18), Suecia (21), Alemania (22) y China (72).

El músculo de este deporte ha quedado claro desde Londres 1948, cuando Joaquín Capilla obtuvo su primera de cuatro preseas. Desde entonces, han pasado 17 Juegos Olímpicos más y México ha obtenido medalla en clavados en 10 de ellos.

Pero la visión es todavía más grande: “Si México se organiza bien, podría llegar a ser la segunda potencia mundial de clavados en el mundo solo por detrás de China”, analiza para este diario Jorge Carreón, quien suma más de 30 años como entrenador de esta disciplina y 12 de ellos en el Centro Nacional de Desarrollo de Talentos Deportivos y Alto Rendimiento (CNAR), descubriendo a figuras como Carolina Mendoza, representante en Tokio 2020.

Para el profesor, México tiene dos ingredientes fundamentales para el éxito en este deporte: infraestructura de primer nivel y materia prima en todo el territorio. Describe que desde el año 2000 se inició un proyecto para crear gimnasios integrales que no solo brindan preparación multidisciplinaria, sino que aceleran el alto rendimiento a la mitad del tiempo estimado.

“Estos gimnasios cuentan con fosas de esponjas, trampolines de tierra, camas elásticas con sistemas de poleas y cuerdas, incluso hay aparatos donde los jóvenes aprenden a ubicarse en tiempo y espacio, sillas donde aterrizan sus clavados, se desarrolla sobre todo el alto rendimiento en poco tiempo, pues tienen también herramientas para el desarrollo de acrobacias y potencia, con pesas y materiales de cardio”.

Estos aditamentos brindan un plus para los clavadistas, ya que les proporciona más variables para acelerar sus prácticas hasta un 600%.

“En una sola alberca (sin los recursos mencionados) no puedes tirar muchas repeticiones por el tema de lesiones, en cambio con estas albercas con sistemas de poleas y ejercicios auxiliados, en vez de hacer 50 clavados en dos horas, haces 50 en 15 minutos”.

Carreón señala que los gimnasios que cuentan con estas características de primer nivel en México están en Jalisco, Nuevo León, Baja California, Baja California Sur, Yucatán, Guanajuato y en la Ciudad de México, en el CNAR. Revela que entre el 70 y 80% de los clavadistas top del país se desarrollan en dichas instalaciones, como sucedió con Carolina Mendoza, quien llegó a los 11 años en ceros y, a los 14, ya estaba compitiendo en unos Juegos Olímpicos.

“Toma una década para llegar al alto rendimiento, pero en lugares como el CNAR, donde se tienen todas las condiciones, que antes tenía escuela, más dormitorios y comedor, esto permite optimizar tiempos y, en cuatro o cinco años, puedes tener gente que viene de cero compitiendo en alto nivel, claro, con todas las condiciones de análisis de somatotipo”.

Nelson Vargas, ex presidente de la Comisión Nacional del Deporte (Conade), señala a El Economista: “México tiene una estructura de clavados que ya la quisieran diversos lugares del mundo”, ya que “cada estado tiene mínimo una fosa, aunque no todas estén bien hechas”. El ex dirigente menciona que un gimnasio de alta calidad para clavados cuesta alrededor de 20 millones de pesos.

Descentralización e influencia extranjera

“La principal fortaleza fue descentralizar los clavados, haber traído entrenadores chinos en el 2000 nos dio una oportunidad de no centralizar (en la Ciudad de México) y empezó a duplicarse la participación de entrenadores capacitados. Además, pasamos de tener un solo grupo a seis, siete u ocho lugares con técnicos bien pagados y escuelas con su propia forma de trabajar”.

Vargas destaca que en años recientes los entrenadores mexicanos “ya pueden pelear de tú a tú con los chinos”, con un personaje como Iván Bautista en Guadalajara, entre otros. También menciona que “los sueldos en entrenadores de clavados son bastante atractivos y les da la oportunidad de planificar y trabajar de forma correcta”, siendo este deporte, junto al taekwondo y tiro con arco, “los que tienen los presupuestos más jugosos de parte del gobierno federal”.

Para el entrenador Jorge Carreón, los chinos que llegaron a principios de los 2000 “funcionaron solo a un 60%, pudieron dar más”, pues describe que no todos eran de excelente calidad y que no les gustaba trabajar en equipo con colegas mexicanos.

Para él, una camada de mexicanos antes que los chinos, con nombres como Mario Tovar, Jorge Rueda y Gustavo Osorio, ayudaron a mantener la calidad de los clavados nacionales, así como entrenadores cubanos que impulsaron el deporte a nivel estatal en Michoacán, Tamaulipas, Guanajuato, Baja California y Nuevo León, entre otras entidades.

Nelson Vargas y Jorge Carreón coinciden en que México cuenta con al menos seis sedes de alta calidad para el desarrollo de clavados, una ventaja frente a países como Ucrania, ex integrante de la Unión Soviética, que solo cuenta con una.

No obstante, también coinciden en que el freno del clavadismo mexicano es la mala organización de la Federación Mexicana de Natación (FMN), que no cuenta con una planificación precisa de cuatro años y que tampoco se ha encargado de avalar la calidad de los entrenadores.

“Toda esta infraestructura ha permitido que la disciplina haya crecido, de lo que carecemos ahora es de un plan nacional en la FMN, donde se establezcan todos los criterios que deben tener todos estos centros para la detección de prospectos, metodología, un plan que contemple capacitación para entrenadores y una certificación que al día de hoy no hay en clavados; ahí la FMN ha quedado a deber”, analiza Carreón.

Por su parte, Vargas lamenta el olvido de Conade hacia el proyecto de las Olimpiadas Nacionales, pues señala que de ahí surgían hasta 800 clavadistas cada año en cuatro o cinco categorías: “Es el mejor sistema de desarrollo deportivo que se ha creado en este país, qué lástima que ahora no se le da la importancia”.

Pese a estas limitantes dirigenciales, los clavadistas mexicanos no dejan de responder. Entre Juegos Olímpicos, Mundiales, Centroamericanos y Panamericanos, acumulan 16 años consecutivos dándole medallas a su país y Tokio 2020 no ha sido la excepción.

fredi.figueroa@eleconomista.mx