Rafael Márquez recurrió a las lecciones de liderazgo de sir Alex Ferguson, Phil Jackson y Michael Jordan como terapia ocupacional durante la concentración de la Selección Mexicana para el Mundial de Rusia 2018.

El defensa fue uno de los 11 jugadores que llegaron desde el 15 de mayo a las instalaciones del Centro de Alto Rendimiento para la última fase de preparación de la Selección y durante el transcurso de los días se incorporaron el resto de sus compañeros.

—Algo de lectura durante la concentración, ¿alguna recomendación?, preguntó Rafa en un mensaje en su cuenta de Twitter.

Uno de los capitanes tendrá que ocupar el tiempo en otras actividades, además de dedicarse a la Selección.

El billar fue el pasatiempo preferido de los seleccionados nacionales del Mundial de Estados Unidos en 1994; los asados en familia fueron un alivio para los jugadores que estuvieron 90 días concentrados antes del Mundial de México 1986, mientras que para Francia 1998 y Corea-Japón 2002, las giras europeas fueron la apuesta de los entrenadores para aislar a los jugadores de la presión mediática y concentrarse en perfeccionar la propuesta de juego.

Todo eso propiciado por las concentraciones largas de la Selección.

Con 15 de los 27 futbolistas convocados que participan en ligas extranjeras, la Selección Mexicana se enfrenta a concentraciones cortas. Juan Carlos Osorio tuvo su primer entrenamiento con todos los jugadores cuando faltan 14 días para el inicio del torneo y 17 para el debut de México ante Alemania.

Aunque la fase final de preparación inició desde hace 15 días, en aquel primer día de entrenamiento sólo asistieron 11 jugadores, el resto se encontraba con sus equipos, ya sea en la final del futbol mexicano y la mayoría terminando su participación en ligas extranjeras, algunos otros en el periodo de siete días de descanso obligatorio que exige la FIFA.

Entre 1986 y el 2010, las concentraciones de la Selección Mexicana antes de un Mundial duraron 45 días, como mínimo, hasta 90 días. Era la época donde la mayoría de los integrantes del equipo nacional jugaba en la liga local, lo que facilitaba que los equipos cedieran a sus jugadores para tener más entrenamientos con la Selección.

“Los plazos son muy cortos y los jugadores vienen de temporadas muy largas, extenuantes y con una frecuencia cada vez mayor de partidos. Las prioridades en la preparación son aspectos técnico-táctico y, sobre todo, un evento concreto para que el jugador llegue de la mejor forma posible”, explica Daniel Ipata, preparador físico del Tricolor en el Mundial de Corea-Japón 2002.

Actualmente, las selecciones tienen entre 21 y 30 días de concentración previo al inicio del Mundial. La Selección Mexicana, con la mitad de sus jugadores que participan en torneos extranjeros, ya no puede volver a adoptar el modelo de concentraciones largas.

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Paulo César Chávez recuerda que las caminatas por Oslo, Wolfsburgo y Roma ayudaron a que, por unos momentos, disminuyera la tensión de los malos resultados de los partidos amistosos previos al Mundial de Francia 1998, así como la incertidumbre sobre los dos jugadores descartados de la lista final.

“Cuando hay una concentración demasiado larga, encuentras un provecho en lo deportivo, en cuestión de encontrar una idea de juego, un conocimiento del estilo del técnico, pero también está la parte de la nostalgia, de saber cómo está la familia, tus hijos (...) Lo importante es que se busque el equilibrio”, destaca Ramón Morales, exseleccionado nacional que jugó los mundiales del 2002 y del 2006.

En las concentraciones largas, los entrenadores pueden perfeccionar jugadas, movimientos y estrategias así como definir posiciones y roles de los jugadores en el equipo; sin embargo, en la experiencia de exseleccionados nacionales, pasar tanto tiempo concentrado generaba aburrimiento, discusiones y roces por la convivencia.

“Es natural que en cualquier grupo humano, luego de un tiempo junto, los problemas aparezcan, pero nosotros siempre lo resolvimos con diálogo; además, Miguel cada vez que detectaba algo inmediatamente trataba de corregirlo”, dice Luis García, en una entrevista al diario La Vanguardia, sobre la experiencia previa al Mundial de Estados Unidos 1994.

Ramón Morales explica que Juan Carlos Osorio tendrá poco tiempo para entrenar con el equipo completo, pero tiene la ventaja de que los jugadores que llamó fueron constantes durante las concentraciones previas, “ya conocen su estilo y metodología”, indica el exjugador.

Para el Mundial Brasil 2014, se modificó el plan de concentraciones largas, sólo serían 30 días antes del inicio del torneo y no todos los jugadores llegaron desde el primer día.

La Federación implementó una serie de concentraciones semanales de tres días con los jugadores de la liga local, que todavía eran mayoría (15 jugadores) frente a los que jugaban en ligas extranjeras.

“El arte de los entrenadores es saber cómo utilizamos las sesiones para mejorar el modelo de juego, instaurarlo, profundizarlo y estandarizarlo”, explica Daniel Ipata, sobre cómo se han modificado los tiempos de entrenamientos en la Selección Mexicana.

México tendrá su concentración más corta en los últimos siete mundiales, pero como nunca antes tiene a la mayoría de sus seleccionados jugando en ligas extranjeras.