Bahrein y la Fórmula Uno (F1) tienen un negocio e imagen que deben preservar. Hace un año el Gran Premio en el Reino fue pospuesto por las protestas chiitas contra el gobierno sunita. Hoy el panorama social y político no es mejor pero la magna categoría disputará su cuarta fecha del 2012 en aras del beneficio económico que compromete varios cientos de millones de dólares, intereses que salvaguardar y una imagen de confianza que proyectar al exterior.

El Gulf Air Bahrain Grand Prix representa 200 millones de dólares en ingresos a patrocinadores a decir del jefe ejecutivo del Circuito Internacional de aquel país, Shaikh Salman bin Isa Al Calif: Nuestro evento es también un factor de influencia importante para contactos de negocios nacionales, regionales e internacionales .

The Economist afirma que en años anteriores el Gran Circo implicaba 500 millones de dólares para la economía de Bahrein, pero el reino no tendrá el mismo rebote en el 2012. Sin la estabilidad política, Bahrein tiene poco que lo recomiende como un destino de negocios o de placer , menciona la publicación.

Asimismo, la Fórmula Uno le cobra 40 millones de dólares al año a quien lograra su independencia de Persia en 1783 por derecho a efectuar el evento al que, se calcula, acuden 100,000 aficionados y es visto por televisión por 400 millones de personas en el orbe, lo que refuerza la relevancia para el país cuyo 60% de exportaciones es vía petróleo.

A parte del dinero en juego, hay una estrecha relación entre equipos de Fórmula Uno y Bahrein, como es el caso de la empresa Mumtalakat, poseedora de 42% de la escudería McLaren.

Una nación en fiesta

En caso de que el descontento social despierte sospechas sobre el buen desarrollo del Gran Premio, que el español Fernando Alonso ha ganado en tres ocasiones, Zayed Al Zayani, jefe del circuito de Bahrein, asegura que los disturbios se pueden controlar y que la nación asiática necesita la carrera como un estímulo de pacificación.

Mientras, el gobierno que encabeza el rey Hamad bin Isa Al Califa trata de mitigar la zozobra y generar confianza a nivel local e internacional, a través del eslogan propagandístico: UniF1ed, one nation in celebration (Unidos, una nación en fiesta).

Del lado del patrón de la Fórmula Uno, el británico Bernie Ecclestone, éste externa que los pilotos son felices por estar en el reino: No pasa nada, todo es muy tranquilo y pacífico .

diego.fragoso@eleconomista.mx