Los cálculos de casos positivos, la evolución de la infección por coronavirus en la población mexicana y el constante cambio del comportamiento del Covid-19, son sólo algunas de las razones que ponen en primera línea los especialistas de salud para considerar la reapertura de recintos o eventos deportivos. Si fueran los epidemiólogos e infectólogos tomadores de decisiones en el restablecimiento y reingeniería del deporte como actividad económica, ellos dirían: “no hay que tomar decisiones precipitadas”.

Isabel Villegas, Jefa de Epidemiología e Infectología Clínica en el Instituto Nacional de Perinatología habló con El Economista sobre el escenario que puso en la mesa el Gobierno de la Ciudad de México al considerar los eventos deportivos sin público como una actividad a retomar el 15 de junio (como fecha estimada) dentro del Plan gradual hacia la nueva normalidad en la Ciudad de México, claro, si la curva de contagios tiene un mejor panorama.

“Para el 15 de junio podríamos estar en semáforo naranja, pero antes de eso, la Ciudad de México necesita que durante las próximas dos semanas no suban los contagios y se llegue a una meseta, es decir, una curva con estabilidad, pero eso aún no lo hemos alcanzado, los casos siguen en aumento.  Si en dos semanas se abren espacios como estadios, escuelas, gimnasios, corremos el riesgo de brotes y contagios. Abrir sin público sería lo más consciente porque no se puede tener control de la gente que entra a un estadio, ni de sus contactos. Si es a puerta cerrada aún puede haber cierto control sobre quienes manejan el estadio, los trabajadores, jugadores, ambiente y aún así, el riesgo permanece”.

En el caso de la Liga MX, el regreso de 620 personas (entre jugadores y cuerpo técnico) tiene de acuerdo a las estimaciones en presentación de casos positivos en la población, un 80% (496 personas) de probabilidad de presentar infección de asintomática a leve. El 13% (que son 81 personas) pueden tener una infección severa y un 5% (31 personas) va a requerir incluso cuidados intensivos, con un 2% de mortalidad, es decir, 12 personas de todo el universo.

Pero a eso, le sumamos la probabilidad de que el 1% puede fallecer. En las cifras se deben tomar en cuenta otros aspectos como la condición física de las personas, estado de salud y que en la población mexicana la infección se presenta más en la población masculina, en edades entre 30 y 79 años.

El documento ‘Lineamiento general espacios públicos abiertos en Covid-19’ del gobierno federal indica medidas para limitar la transmisión del virus en espacios como auditorios al aire libre, estadios, parques, playas y parques acuáticos. Sin embargo, en la práctica, se necesitan las herramientas y correcta aplicación.

¿Por qué los empresarios del deporte necesitan de la asesoría de los especialistas para sus planes de reapertura y reconstrucción de planes?

“Poner el lineamiento en blanco y negro es fácil, pero implementarlo no”, subraya la infectóloga Villegas, que propone que en los planes sanitarios de clubes se consideren Comités conformados por todos los tomadores de decisiones, capacitaciones, expertos que analicen riesgos en los procesos de regreso de jugadores, entrenamientos, revisiones médicas de detección de positivos y negativos.

“Incluso capacitar al personal de limpieza para indicarles sobre la dilución del cloro, las técnicas que son de arriba para abajo, qué colocar en las entradas al estadio, qué tipo de cubrebocas, desinfectantes de muebles, ropa o lockers de jugadores comprar. Los eventos deportivos se enfrentarán a la realidad, y de salir un caso positivo, qué decisión tomarán, pues también se debe rastrear a los contactos”.

Para el rastreo un ejemplo es el de China, Japón, Rusia y Singapur, que lanzaron una aplicación que permite identificar a las personas que estuvieron en contacto con alguien contagiado. El gobierno chino se apoya en empresas de internet del país, Alibaba (BABA) y Tencent (TCEHY) que guardan los sistemas de códigos de salud en sus aplicaciones para celulares.

¿Está preparado el deporte en México para enfrentar la pandemia en un plazo aún más largo?

Alejandro Macías, exComisionado Nacional para la Prevención y el Control de la Epidemia en México durante la emergencia sanitaria de 2009 explicó a El Economista que la industria del deporte debe ser consciente de que no existe medida alguna que detenga o limite la capacidad de transmisión del virus.

“Es muy posible que venga una segunda oleada de la enfermedad y probable en el otoño. Generalmente la segunda ola es menos intensa que la primera, pero no siempre es así, eso lo sabemos por la influenza pero el Covid-19 no es eso, no estamos seguros de que se vaya a comportar igual. Lo que es evidente es que este virus en la primera oleada que ya terminó en algunos lugares de Europa le falta población por infectar, eso significa que va a haber segundas y probablemente tercera oleadas intermitentes y no podemos descartar que se deban hacer más acciones de distanciamiento”.

Además, no cualquier prueba de Covid-19 es 100% fácil de interpretar y el resultado depende del precio y calidad, que pueden ser 800 pesos las rápidas, que detectan anticuerpos que tienen más variabilidad en falsos positivos y negativos o las pruebas de 3,000 pesos con la detección específica del RNA.

“Por ejemplo, en la prueba rápida de hisopado faríngeo, si sale positivo está el virus, si es negativo, no quiere decir que no esté el virus, tenemos un porcentaje de falsos negativos. Y hay otras pruebas que detectan una proteína del virus específica y las de anticuerpos que son las que se comercializan frecuentemente. Lo importante es saber utilizarlas, para detectar infecciones recientes o ya obtenidas. No hay manera de que pueda haber un médico revisando cada uno de los espacios de un deportivo o estadio. En cualquiera de los espacios donde haya actividad, hay riesgo”, menciona la infectóloga.

Los atletas como los futbolistas tienen una alta probabilidad de exponerse a una concentración del virus por su proximidad y fuertes exhalaciones. Sin embargo, el epidemiólogo Macías señala que este grupo no está entre los de riesgo por complicaciones de la infección y que en la recuperación es poco probable un daño al miocardio, pulmones o riñones.

"Los atletas contagiados que llegaran a requerir ventilación o tanque de oxígeno y que no tengan daño pulmonar no necesitarán un programa especial de rehabilitación, los pulmones y el tiempo hacen solos su trabajo, los neumólogos se encargarán de ver qué tanto fue el daño que dejó el virus".

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