El futbol es de momentos y América tuvo el suyo y decidió no tomarlo, o más específicamente, fallarlo. Después de que Santos ganaba 2-1, Ménez —el refuerzo de lujo que contrató el América— tomó el balón para cobrar el penal y luego llegó la catástrofe: fallas y goles en contra.

El futbol es de momentos y del 2-1 en contra, un posible 2-2, todo terminó en 4-1 para Santos y con un coqueteo intenso con ser finalista el próximo domingo de la Liga MX.

Osvaldo Martínez marcó el primero al minuto 15 por Santos. Cecilio Domínguez, el empate y todo era como el guión dictaba: América es el favorito.

Los comentaristas de televisión decían que el encuentro en Torreón fue uno de los peores que recuerden del equipo de Televisa en una Liguilla. Lo único certero es que tienen que ganar por 3-0 el fin de semana para bajar a empujones a Santos de la final por el título de Liga.

Luego Julio Furch marcó un doblete al 38 y al 54 y Edwin Cetré al 79 puso el tanteador definitivo.

El América de Torreón fue la otra cara del de CU hace ocho días cuando golearon por el mismo marcador por el que perdieron. Santos se demostró que lo que ocurre con ellos no es un experimento, más bien es un producto hecho, establecido y bien empacado para salir a la venta.

El equipo de Torreón creció su autoestima ante Tigres, lo eliminó y ahora está a 90 minutos y evita una tragedia, que se imponga al otro favorito de la fase final.

El equipo de Miguel Herrera necesita una remontada épica para acceder a las semifinales, pero además de la goleada, la otra peor noticia que recibieron las Águilas fue que perdieron su etiqueta de vanidosos, poderosos y ególatras.

Ayer los usaron, jugaron con ellos y no hubo respuesta, o al menos un grito que nos mostrara que estaban un poco vivos. La pregunta que está en el aire, con un dejo de esperanza, es ¿vendrá una remontada?