Tlaxcala, Tlax. Tiritan las piernas del colombiano Alex Cano. No por el frío que arrecia pasadas las cuatro de la tarde al pie de La Malinche. No. Tiembla, enfundado en su uniforme negro de Gobernación Antioquía, por el esfuerzo que ha invertido los últimos 45 kilómetros, apenas cuando dejó atrás Apizaco y su gente, que recibió a la Vuelta México con cientos de personas en las calles que vitorearon la caravana ciclista que partió de Pachuca a La Malinche.

Fue casi un acto suicida , reconoce el colombiano con la respiración entrecortada. El esfuerzo de 15 kilómetros que implicó un cansado camino de subida le ha dejado molido. La etapa, considerada la reina de la competencia, ha sido agotadora: 199.5 kilómetros, en los que ninguno de los corredores quiso ceder ventaja alguna.

La caravana multicolor partió a las 11 de la mañana del Estadio Hidalgo en una salida controlada que inició oficialmente en el límite de la capital hidalguense. Sorprenden ocho ciclistas que deciden una prematura fuga que perdura por 180 kilómetros.

Pedaleo. A la distancia, la carretera desolada. Pavimento bañado de rayos del sol que chamuscan la piel. Un reto para los ciclistas que tensan los músculos al mismo tiempo que apretujan los dientes debido al esfuerzo.

Cuatro minutos, la diferencia entre los ocho de la fuga, que atraviesan el kilómetro 56 y el resto del pelotón que guarda ímpetus para intentar el ataque. Enorme esfuerzo que deja en el camino a algunos, el británico Brennan Townshend del Team Raleigh se retira.

Espera Alex Cano, quien aún ve a lo lejos a los fugados, el momento para atacar. Esquiva a un grupo de 10 ciclistas que al kilómetro 86 se han inmiscuido en una carambola, quedando en el asfalto todos.

Una idea se ha instalado en la mente de Cano llegará el momento . Y llega. Justo ahí, cuando los fugados ingresan a Huamantla. Uno, dos… cinco se rinden, no pueden más. Es el momento , piensa el colombiano y exige a sus piernas un esfuerzo inhumano, primero para alcanzar a los tres que lideran, entre ellos el mexicano Ramón Aguirre y el australiano Bernard Sulzberger, que intentan mantener el ritmo.

Pero Alex se ha decidido. Entra a Huamantla. Últimos 15 kilómetros. Tensa los músculos. Pedaleo. Se mira al pie de La Malinche y se reta a llegar primero, a tomar ventaja. Pedaleo. Allá va Alex, sabe ya que es suyo el triunfo, porque su director técnico le ha dado una orden: ve por la etapa.

Obedece e invierte todo el esfuerzo. Escurre el sudor, martillean los dientes y el aire que como cientos de agujas golpean el rostro. Pedalea. Es suya, en solitario, la victoria. La primera en su carrera como profesional.

Ahora creo que puedo conseguir otra victoria. Será en la contrarreloj y si gano… vaya, creo que podré convertirme en campeón , expresa. El español Óscar Sevilla se mantiene con el suéter de líder.

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