Horas antes de que sus excompañeros de los Patriots de Nueva Inglaterra fueran de visita a la Casa Blanca para celebrar su triunfo en el Super Bowl, funcionarios de prisión señalan que Aaron Hernandez ató un extremo de su sábana a la ventana y el otro alrededor de su cuello y se ahorcó.

En una prisión de máxima seguridad a las afueras de Boston, y a una hora de camino del estadio en el que jugó al lado de estrellas de la talla de Tom Brady y Rob Gronkowski, Hernandez trabó la puerta de su celda individual para impedir que los custodios intentaran detenerlo, y puso un fin prematuro a su sentencia de cadena perpetua como condena por un homicidio ocurrido en el 2013. Tenía 27 años.

Menos de una semana después de ser exonerado de otros dos homicidios, los guardias encontraron a Hernandez sin vida en su celda poco después de las 3 de la mañana, dijo el vocero del Departamento de Correccionales Christopher Fallon. El ex tight end de los Patriots de Nueva Inglaterra fue llevado a un hospital, donde se certificó su muerte cerca de una hora después.

El abogado de Hernandez, José Báez, indicó que realizará su propia investigación sobre la muerte. No hubo conversaciones ni correspondencia de Aaron a su familia o equipo legal que diesen indicios de que esto fuese posible , comentó Báez en un comunicado.

Los Patriots no se pronunciaron de inmediato. Por la tarde en la Casa Blanca, el presidente Donald Trump homenajeó a los campeones del Super Bowl, aunque sin hacer mención alguna sobre Hernandez.

Fallon indicó que desconoce si había una nota de suicidio. Agregó que las autoridades no tenían preocupación de que Hernandez tratara de quitarse la vida y que en su caso, habría sido trasladado a una unidad de salud mental. Hernandez fue una estrella en la Universidad de Florida, pero fue seleccionado en la cuarta ronda del draft de la NFL debido a problemas de conducta en la universidad. Como profesional, en tres temporadas con los Patriots, incluyendo su segundo año, cuando atrapó 79 pases para 910 yardas y siete touchdowns, y ayudó al equipo a alcanzar el Super Bowl.

En el 2012, firmó un contrato por cinco años y 40 millones de dólares. El equipo lo despidió en junio del 2013, poco después de su arresto por el asesinato de Odin Lloyd, un jugador semiprofesional de fútbol americano que salía con la hermana de la prometida de Hernandez. Finalmente fue sentenciado a cadena perpetua por ese caso, sin posibilidad de salir en libertad.