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Cuando dormir no basta: ¿Cómo aprender a descansar en la era de la hiperconectividad?
Entre jornadas interminables, pantallas encendidas y presión constante, el descanso dejó de ser automático, dormir no basta y como máquina, la mente nunca deja de trabajar.

Cuando el agotamiento mental está presente, dormir no siempre es sinónimo de descanso y por ello, es importante conocer cómo se repone cada persona ante el desgaste mental.
Tras una actividad física, el cuerpo se estresa, los músculos se tensan y piden pausa, pero basta un baño caliente o acostarse para descansar. El problema surge cuando el agotamiento es mental y debido a la sobrecarga cognitiva, la presión y la hiperconectividad, el cerebro se desgasta al punto en el que dormir ya no es suficiente.
Pese a la importancia que tiene en el desempeño y en la salud en el trabajo, la gente no descansa adecuadamente porque no sabe hacerlo o porque nunca se desconecta realmente. De acuerdo con la encuesta Desconectar para reconectar de Adecco, hasta 45% de las personas alarga su jornada laboral al menos tres días a la semana.
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Asimismo, un 60% consulta su correo fuera de horario, lo cual provoca que estén estresados y tengan más dificultades para desconectarse del trabajo. “La carga de trabajo tiene un impacto directo en el nivel de estrés de los trabajadores. A mayor nivel de estrés, mayor probabilidad de que dejen la empresa dentro de los 2 años”, resalta el estudio.
Una cosa es el cansancio físico después de un esfuerzo, pero otro el mental. Jorge Clemente Esponda, maestro en psicología clínica, comparte que cuando estamos estresados también necesitamos descanso psicológico.
De acuerdo con el Centro Médico ABC, descansar ayuda a cuidar la salud mental y física, abona al bienestar y permite recargar energías que nutren la creatividad, el rendimiento y el ánimo, lo cual a su vez reduce el estrés y el agotamiento.
La hiperconectividad impide un descanso real
Aunque pareciera sencillo de resolver, en realidad no lo es. Según el Reporte Salud Mental de Grupo AXA, el 88% de los trabajadores no puede desconectarse de su trabajo y seis de cada 10 mexicanos no alcanzan a relajarse ni siquiera cuando está de vacaciones.
El problema, afirma Welbe, es que el cuerpo está en reposo pero la mente sigue activa en torno a temas del trabajo y a la larga, esto se convierte en cansancio crónico con afectaciones cognitivas en concentración e incluso enfermedades relacionadas al estrés.
La desconexión digital se ha convertido en un “lujo inalcanzable”, subraya el informe Desconexión digital de InfoJobs. Refiere que el sentimiento de obligación es el principal motivo para no desconectarse del trabajo, seguido de la presión y responsabilidades del puesto y la realización de asuntos pendientes por resolver.
Por otra parte, el Índice de tendencias laborales de Microsoft Work Lab refiere que la hiperconectividad ha dado pie a una jornada laboral infinita. “Comienza temprano, en la mayoría de las veces en el correo electrónico, y muy rápido se convierte en una avalancha de mensajes, reuniones e interrupciones que agotan la concentración”.
Sobre los mensajes, hasta 2025 se registró un aumento del 6% de interacción en las personas. En México, en promedio se usan aparatos electrónicos inteligentes casi ocho horas diarias. El Informe General Global de digitalización de Meltwater y We Are Social muestran que el uso de internet en el país es de 7.6 horas al día.
Si a lo anterior se suma que la mente todo el tiempo está ocupada consumiendo información, el descanso queda en último término. “Si mi cuerpo está enfocando o dirigiendo parte de la energía a estar hablando, leyendo o trabajando, no puede enfocarse a los procesos metabólicos, por ello la importancia de descansar”, afirma Esponda.
Autoconocimiento, la clave para encontrar el descanso
Jorge Gutiérrez Siles, psicoanalista y consultor senior de Kaysa Salud y Bienestar, destaca que hoy en día las personas están sujetas a muchos estímulos, pero es por ello que hay que tomarse un momento para reflexionar. “Tener un tiempo en la vorágine de acontecimientos para pensarse a sí mismo, sentirse a sí mismo, de la piel hacia dentro”.
Para ello refiere se necesita concebirse en un entorno de autoconocimiento a través de cuatro esferas: bio, psico, socio y espiritual.
- Bio: Consiste en el cuidado del cuerpo, el especialista recomienda una hora diaria de ejercicio, tomar dos litros de agua, alimentarse adecuadamente con tres comidas y dos colaciones, dormir 7.5 horas y practicar la respiración diafragmática, mínimo 50 veces al día.
- Psico: Aconseja realizar prácticas de meditación, mindfulness y yoga para que tanto el cuerpo como la mente se relajen, fomentar la salud financiera y la gestión emocional. “Que las personas controlen sus emociones y no las emociones controlen a las personas”, añade.
- Socio: Dice que las personas requieren actividades sociales que sean en promedio de seis horas diarias, dentro de esto se deben contar con ambientes espaciales agradables a la vista con colores adecuados que no alteren la paz mental y sonidos cómodos al oído; y una red de apoyo tanto en el ámbito personal como en el profesional.
- Espiritual: Más allá de un tema de religión, se refiere a la filosofía de vida, a que la misión, visión y valores de las personas sean congruentes con la vida que llevan, que tengan una relación con la naturaleza y seres vivos adecuada, que cultiven el arte y cultura.
Atendiendo estos puntos, el experto asegura que así las personas se conocen y es más fácil identificar cómo se sienten y en consecuencia, qué les hace falta para priorizar su bienestar, especialmente porque ese es el primer paso para cuidarse a futuro.
Revela que debido a la autoexigencia y falta de equilibrio y descanso hay jóvenes que “padecen depresión, ansiedad e incluso enfermedades fisiológicas que no corresponden a su edad”, y aunque hay quienes esperan a llegar a la vejez para cuidarse, puede ser tarde.
“Después de los 50 años ya no hay tiempo ni de deprimirse ni de enojarse. Porque ya tenemos la presencia de enfermedades crónico-degenerativas como hipertensión o diabetes, resultado del descuido de los 15 a 49 años”, alerta.
Encontrar tu actividad de descanso
Jorge Clemente Esponda reconoce que más allá de dormir, las actividades de relajación y descanso dependen de cada persona, pero en general, puede incluir actividades como escuchar música, meditar, hacer ejercicios de yoga, masajes y automasajes como la masoterapia o la acupuntura, tener pausas activas y ejercicios de respiración.
Detalla que en algunos casos, hay quienes con actividades recreativas como cantar o bailar también consiguen descansar. “El distanciamiento de aquello que nos es estimulante sirve como descanso”, pero alerta, hay actividades que aparentemente pueden servir para relajarse, pero en realidad tienen consecuencias negativas.
“El consumo de sustancias como el cigarro, alcohol o drogas puede dar un momento de descanso, pero eso trae otras consecuencias”, añade que jugar videojuegos también puede ser un problema si se excede. “Nos ayudan a descansar la mente solo durante media hora”, pasado el tiempo ya no tiene el mismo efecto.
Expone que encontrar una actividad de descanso es un reto que debe realizarse lentamente, comenzando por pausar acciones estimulantes y estresantes que generan las pantallas y las redes sociales.
“Desconéctate de las actividades estimulantes que pueden ser los videojuegos, videos de TikTok, las redes sociales, el trabajo; vas a empezar con poquito tiempo. Una persona que está acostumbrada a la sobreestimulación, si le pides que respire durante cinco minutos se estresa más, hay que empezar de poco a poco”.
Comenzar por aburrirse puede ser una opción. La Sociedad Desarrollo Emocional afirma que el “aburrimiento resguarda y fomenta tanto la creatividad como la productividad”, y cuando aparece el tedio la imaginación e ideas surgen y puede que en ese lapso las personas encuentren esas actividades que los relajen, distraigan y ayuden a descansar.



