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Doritos: la botana que nació de tortillas desechadas y hoy vale miles de millones

Lo que comenzó como un intento por aprovechar tortillas duras terminó convirtiéndose en una de las marcas más rentables de la industria global de snacks.
Hablar de Doritos es hablar de cultura pop, de reuniones frente al televisor, de antojos nocturnos y, por supuesto, de una de las historias más singulares dentro de la industria alimentaria moderna. Lo que hoy es una botana omnipresente en supermercados, estadios y tiendas de conveniencia, nació de algo mucho más simple: tortillas que estaban destinadas a la basura.
La marca Doritos es hoy uno de los pilares del negocio global de snacks de PepsiCo, bajo su división Frito-Lay, pero su origen tiene más de improvisación que de planeación estratégica.
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De tortillas olvidadas en Disneyland al primer chip masivo de tortilla
La historia se remonta a principios de la década de 1960, en un restaurante llamado Casa de Fritos dentro de Disneyland. Ahí, las tortillas de maíz que se endurecían y ya no podían servirse eran desechadas. Hasta que alguien decidió freírlas, cortarlas en triángulos y añadirles sal. El resultado fue un crujiente inesperado que comenzó a gustar más de lo previsto.
Archibald Clark West, entonces ejecutivo de Frito-Lay, detectó el potencial comercial del invento. En 1966, Doritos se lanzó a nivel nacional en Estados Unidos, convirtiéndose en el primer chip de tortilla producido y distribuido masivamente en ese país. El nombre proviene del español “doradito”, una referencia directa al color tostado del maíz frito.

Doritos con queso
Los primeros Doritos eran simples: maíz, aceite vegetal y sal. Pero pronto llegó la revolución del sabor. En 1967 apareció la versión “taco”, y en 1972 el icónico “nacho cheese”, que redefinió la categoría y abrió la puerta a una estrategia que sería clave en su éxito: el condimento como protagonista.
El proceso industrial actual parte del maíz nixtamalizado, molido y transformado en láminas que se cortan en triángulos antes de freírse y cubrirse con mezclas de especias en polvo diseñadas para generar intensidad sensorial. La textura, el sonido al morder y el polvo naranja en los dedos no son accidente: son resultado de décadas de ingeniería alimentaria y marketing.
De botana improvisada a negocio multimillonario
Lo que comenzó como una solución práctica para evitar desperdicio hoy es un negocio global que genera miles de millones de dólares anuales. Estimaciones del mercado ubican las ventas globales de Doritos por encima de los 5,000 millones de dólares anuales hacia 2025, con crecimiento sostenido en 2026 impulsado por nuevos lanzamientos, versiones premium y ediciones especiales.

Doritos nachos
Dentro del portafolio de PepsiCo, Doritos es una de las marcas insignia, lo que la convierte en una “marca billonaria” dentro del lenguaje corporativo. Su expansión no solo ha sido geográfica, sino cultural: sabores adaptados a cada país, colaboraciones con marcas de comida rápida y campañas publicitarias memorables, muchas de ellas lanzadas durante el Super Bowl, uno de los escaparates comerciales más caros del mundo.
La paradoja es evidente: una botana que nació de tortillas duras —prácticamente desperdicio— se transformó en un símbolo del consumo global. No es solo un snack; es un caso de estudio sobre cómo la industria alimentaria puede convertir una casualidad en un imperio.



