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Bistronomie

Lectura4:00 min

¿Dónde comer? Lotti, la memoria de una abuela convertida en restaurante

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En una casona de 1915 en la Roma, Lotti propone una cocina europea hecha con producto mexicano y memoria familiar. Un restaurante íntimo, cálido y sin prisa que convierten la experiencia en algo profundamente personal.

Miriam Lira

En una casona de 1915 en la colonia Roma abrió Lotti, un restaurante que toma la memoria de una abuela como punto de partida para construir una cocina europea contemporánea, íntima y profundamente conectada con el producto mexicano.

Desde el primer momento, el lugar marca un ritmo distinto. La experiencia no se impone: se va revelando poco a poco. La arquitectura respeta el carácter original del edificio, la iluminación acompaña y los materiales —muchos de ellos trabajados por manos artesanas en México— construyen una atmósfera que invita a quedarse.

Lotti no es un nombre elegido al azar. Es el nombre de la abuela paterna del chef suizo Luc Liebster, una figura que atraviesa el proyecto sin necesidad de explicitarse en exceso. Más que recetas heredadas, lo que aquí se traduce es una manera de entender la cocina: cocinar para cuidar, para reunir, para ofrecer algo constante y honesto.

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Papas de LottiJosé Miguel Ramírez

Una cocina europea anclada en México

La propuesta culinaria de Lotti se mueve con naturalidad entre Europa y México. La técnica es europea, pero el producto es mexicano. No hay intención de reproducir recetas tradicionales ni de forzar una fusión evidente. La cocina se construye desde el oficio, el respeto al ingrediente y una relación directa con quienes lo producen.

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Pan y mantequillaJosé Miguel Ramírez

Trucha de Valle de Bravo, quesos de pequeños productores, vegetales de temporada. El origen no se subraya como consigna, pero se percibe con claridad en el plato. 

Detrás de Lotti está la trayectoria de Luc Liebster, formada en la cocina clásica europea y profundamente marcada por su paso por Pujol, el restaurante de Enrique Olvera. Ahí, el chef entendió algo que hoy atraviesa todo el proyecto: en México, la comida es sagrada porque la referencia siempre está en casa.

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Chef Luc LiebsterJosé Miguel Ramírez

En Pujol aprendió a trabajar versiones refinadas de la cocina mexicana tradicional y a comprender el nivel de exigencia de un país donde las abuelas cocinan con una vara muy alta. Esa experiencia no se replica aquí como estilo, sino como criterio: respeto al producto, rigor en la técnica y claridad en el plato.

Entradas que definen el carácter

Las entradas funcionan como una introducción precisa al espíritu del lugar. Las papas de entrada, presentadas en versión Hasselback con aguacate y caviar, dialogan entre la tradición europea y el contexto local. Son reconfortantes, bien ejecutadas, sin exceso.

Imperdible es la tostada de tartar de camarón con pico de gallo, flor de Jamaica y lima kafir de Valle de Bravo. Acompañado de una salsa de habanero amarillo tatemado.

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Brioche de la casa, servido con crema de queso parmesano, mortadela y almejas,José Miguel Ramírez

El brioche de la casa, servido con crema de queso parmesano, mortadela y almejas, confirma esa misma línea: técnica clara, sabores reconocibles y una ejecución cuidada. Platos que no buscan protagonismo inmediato, pero que invitan a volver a ellos.

Fuertes que anclan la experiencia

Entre los platos fuertes, destaca la trucha salmonada con beurre blanc de chiles, maíz blanco, calabaza mantequilla y kumquats resume con claridad la propuesta de Lotti. La salsa clásica sostiene el plato; los ingredientes lo anclan al territorio. 

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Trucha salmonada con beurre blanc de chiles, maíz blanco, calabaza mantequilla y kumquatsJosé Miguel Ramírez

Los postres ocupan un lugar central dentro de la experiencia. La pavlova con crema de limón, sorbete de albahaca, piña asada y tajín es fresca, ligera y precisa. El arroz con leche con pera caramelizada, ajonjolí y helado de chirivía conecta directamente con la cocina de casa, pero ejecutada con técnica y contención.

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LottiJosé Miguel Ramírez

Lotti no se define como fine dining ni como restaurante de ocasión excepcional. Es un lugar pensado para volver, para comer un solo plato con una copa de vino o para dejar que la sobremesa se alargue sin mirar el reloj. En una ciudad saturada de aperturas, una de sus mayores fortalezas es la intimidad que construye. Aquí no se viene a mirar ni a ser visto. Se viene a comer bien y a sentirse cómodo.

Miriam Lira

Periodista gastronómica. Ha colaborado en medios como Reforma, Uno Tv, Revista Fortuna, Contralínea, El Universal, Food and Travel y El Heraldo de México, en donde fundó en 2017 Gastrolab, ganador de Mejor Medio de Comunicación gastronómica en 2023 por Vatel Club México. Ganadora de la beca Women Deliver 2019.

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