Bajo la mirada perpleja de los guardias de la embajada francesa, en el barrio londinense de Knightsbridge, una camioneta depositó varias bolsas de arena afuera de la sede diplomática, luego más de 40 manifestantes vestidas algunas con burkinis y otras con trajes de baño se instalaron y disfrutaron de su playa improvisada como señal de protesta ante la prohibición.