Qué extraño, fantástico y casi demoniaco debe ser ser Joyce Carol Oates, vivir con esa capacidad de fabulación todoterreno, ser una autora que escribe a toda máquina, todo el tiempo, todos los días y desde hace 40 años.

Normalmente, cuando un autor es tan prolífico como Oates (ha publicado más de 60 libros; tres el año pasado. Y no estoy contando sus libros de cuentos, ensayos y trabajos como editora, sólo sus novelas), es de esperarse que la obra sea dispareja. Algunos libros de calidad y lo demás, pura compulsión o ego de un autor que no sabe ser selectivo con lo que publica.

No he leído todas las novelas de Oates, tarea hercúlea, pero he leído mas de 10 en unos ocho años. Puedo decir, sin ningún sarcasmo, que todavía estoy esperando que Joyce Carol Oates me decepcione. Todos sus libros son diferentes, hipnóticos, ligeros y profundos, humanos e hilarantes, descifran lo contemporáneo y exploran el pasado.

Si acaso, lo que le faltaba a la carrera de Oates era una novela de fantasmas y monstruos, con aventureros juveniles, con un narrador burlón y mucha ironía; una novela simple y llanamente de entretenimiento. Pero acaba de publicar The Accursed (Harper Collins).

Definir The Accursed como una novela macabra no alcanza. Tampoco es sólo una novela cómica o de aventuras. Es eso y también es una novela histórica y sociológica. Una mezcla de Stephen King y E. L. Doctorow.

MACABRA, HISTÓRICA, FANTÁSTICA

Todo acontece en la noble ciudad de Princeton, Nueva Jersey, principio del siglo XX. Woodrow Wilson es el rector de la universidad ahí asentada, un club de hombres blancos, eruditos, bienintencionados, con esa condescendencia que da el privilegio. Wilson, futuro Presidente de Estados Unidos, es así: culto, rico e hipócrita. Mientras él está convencido de que Princeton es un reducto de la pureza y la decencia, a su alrededor suceden cosas horribles: linchamientos de negros, por ejemplo, discriminación a las mujeres y violencia hacia los estudiantes de clase baja. Pero Wilson y Princeton callan. No saben que sobre ellos se cierne una desgracia de carácter sobrenatural.

Me adelanto. En realidad The Accursed es una crónica histórica escrita por M. W. van Dyck, historiador de la ciudad e hijo de dos de las familias más antiguas y aristocráticas de Princeton. Su intención es contar la historia nunca aclarada de una serie de desgracias sucedidas a principios del siglo pasado y conocidas como La maldición . ¿Por qué varios jóvenes hijos de prominentes familias princentonianas comenzaron a desaparecer? ¿Por qué en esa capital del racionalismo y la decencia la gente, asustadísima, empezó a hablar de fantasmas, aparecidos y demonios?

Luego nos enteraremos de que Van Dyck está lejos de ser un narrador imparcial. Mientras narra nos daremos cuenta de que los rencores centenarios van con su apellido.

Como el narrador es un historiador, la trama está llena de documentos, citas y digresiones. No importa, son interrupciones entretenidas. El tono de Van Dyck es muy chistoso: trata de mantener su frialdad académica mientras sus personajes son perseguidos por vampiros. La novela sucede a dos niveles, por lo menos: lo que nos cuenta el narrador y lo que en realidad está pasando.

Al centro de la aventura están los hermanos Slade, jóvenes, ricos y cultos. No revelo mucho si cuento que la primera víctima de la maldición es uno de ellos. No contaré cómo. La gracia de The Accursed es ir descubriendo los chistes escondidos en las situaciones. Y las referencias literarias al gran canon literario estadounidense: Twain, Dickinson, London, Hawthorne, todos caben en la novela de Oates.

Novela tan divertida como un rompecabezas, The Accursed debe ser leída con ganas de reír y alguna mala leche. Es una sátira en la que resuenan las eternas obsesiones estadounidenses: la raza, el sexo y el dinero.

[email protected]