San Cristóbal, Chis. EL FESTIVAL Internacional de Cine de San Cristóbal de las Casas es muy diferente a los más de 100 festivales que existen en el país: es pequeño, sin la inmensidad que tiene el de Guadalajara o el glamour de Morelia; el de Chiapas apuesta por el diálogo y las ideas dentro de un Pueblo Mágico de soberbia belleza.

Sí, es cierto, la nota fueron los abucheos en la inauguración al gobernador del estado, Manuel Velasco, pero hasta eso es parte de un evento que apuesta por el diálogo y la libertad de expresión en territorio zapatista.

Alrededor de las proyecciones se organizaron mesas de debate sobre temas como migración, lenguas indígenas, medio ambiente o los desaparecidos, entre el público y cineastas sociólogos y escritores; temas relevantes para el país, que pasa por circunstancias sociales y políticas muy especiales.

Mujeres que son superhéroes

En estos días, el que suscribe pudo ver dos documentales que francamente usted no puede dejar pasar y de los que hablaré ampliamente en los próximos días, pues son parte de la Gira Ambulante.

El primero es Llévate mis amores, que aborda la vida de Las Patronas, un grupo de mujeres de Veracruz que alimenta a los migrantes que viajan en La Bestia, el tren que, esperan, los lleve a su sueño americano. El director Arturo González Villaseñor llega a tocar fibras sensibles al presentar las historias de estas heroínas.

El otro, Retratos de una búsqueda, es sobre tres mujeres que buscan a sus hijos desaparecidos en el marco de la narco-guerra del presidente Felipe Calderón; es dirigido por la periodista Alicia Calderón, un material duro y que deja en el espectador un sentimiento de impotencia por la indiferencia de las autoridades ante el tema de los desaparecidos. Sin duda, uno de los más importantes en cuanto a derechos humanos en México.

Inclusión de pueblos indígenas

Las proyecciones en la Plaza de La Paz al aire libre y dobladas al tzotzil por cuatros personas no fueron del todo afortunadas en cuanto al sonido y la sincronización; pero el experimento fue como una pincelada para incluir a los pueblos indígenas en un festival de cine, como lo explicó el periodista y experto en estos temas, Mardonio Carballo.

Es un primer paso; si haces un festival de cine en San Cristóbal de las Casas es imprescindible que tengas lenguas indígenas, lo veo como una gran idea, que ojalá se replique en otros festivales , dijo.

Así, cada noche se dio cita el público para ver Chavez o Guten Tag Ramón con doblaje simultáneo al tzotzil. La que no necesitó traducción fue La Jaula de Oro, mucha de ella se habla en esta lengua.

También estuvo el gran Costa-Gavras, quien no dudó en mencionar el tema de Ayotzinapa; el cineasta Jorge Fons y Diego Luna fueron aclamados y en algunas funciones el conteo por los desaparecidos en Guerrero se hizo presente y, lo mejor, los pequeños teatros se llenaron para ver las películas.

Cultura VS acto político

Sí, el FIC de San Cristóbal tuvo algunos problemas de logística en cuanto a las funciones y el público; se tendrá que mejorar la calidad de las proyecciones y espacios, algunos son insuficientes o están en mal estado, pero hay que aplaudir el esfuerzo de Marina Stavenhagen y el director Miguel Camacho por llevar un festival de cine a esta población y la reflexión sobre temas sociales, de medio ambiente y políticos.

Para asegurar el futuro del FIC San Cristóbal es necesario sentarse con las autoridades del estado (patrocinadores) y aclarar que un festival de cine es un evento cultural y no un mitin político de discursos oficiales y acarreados sentados en primera fila, por lo menos no en Chiapas.

vgutierrez@eleconomista.com.mx