El Teatro del Bicentenario de León, Guanajuato, es el primero, si no es que el único, recinto de su tipo que se ha inaugurado en México en los últimos 100 años. Fue concebido bajo una idea moderna, vanguardista, que postula la conjunción armónica de valores estéticos con la precisión técnica y funcionalidad. Esto lo convierte en un espacio inmejorable para el disfrute de distintos géneros escénicos. Su acústica y su isóptica son sus mejores cartas de presentación, aunque no las únicas.

El Teatro Bicentenario se localiza en un terreno de 12,300 metros cuadrados, con 21,500 metros cuadrados de construcción. Cuenta con una caja escénica de 30 metros de altura con todo el equipamiento de la mecánica teatral y su sala tiene capacidad para 1,595 butacas divididas en cuatro niveles.

Es un organismo desconcentrado del Forum Cultural Guanajuato, el complejo cultural más importante del centro de México. Se ubica en un área aproximada de 9 hectáreas, en las que también encontramos la Biblioteca Central Estatal Wigberto Jiménez Moreno, el Museo de Arte e Historia de Guanajuato y la Unidad Académica para la Cultura y Artes de León.

Desde que uno se aproxima a este espacio cultural se ve envuelto en sensaciones agradables; lo primero es el silencio que lo aleja a uno de las presiones de lo cotidiano… Impresiones visuales placenteras, sobre todo, por la belleza de sus jardines, esculturas, su gran espejo de agua de granito negro y esas moles imponentes de granito blanco del teatro que contrastan con la relativa delicadeza y fragilidad de las paredes de vidrio del cilindro vestibular. Por las noches el espectáculo son las fuentes y los edificios iluminados.

La arquitectura fue obra de Augusto Quijano, el diseño corrió a cargo de la firma AQA, en colaboración con los especialistas del Theatre Projects Consultants y con el maestro escenógrafo e iluminador Alejandro Luna, quien se desempeñó en los aspectos teatrales, más el despacho Akustiks de Nueva York, que se encargó de la materia acústica. Todos hicieron posible este portento que destaca en el plano nacional e internacional.

Para el director del Teatro del Bicentenario, el maestro Alonso Escalante, se trata de un recinto vanguardista, en la medida que se puede ser vanguardista en términos tecnológicos, lo cual, sabemos, es una condición efímera. No obstante, ahora mismo es un teatro que está bien equipado, que tiene las condiciones adecuadas para poder funcionar como tal .

SONIDO ENVOLVENTE

Entrados en materia, el maestro Escalante detalla en entrevista vía telefónica desde León: Fueron consideradas para este modelo todas las condiciones que por ventura desde el origen se deben tomar en cuenta para hacer un teatro. Y fueron consideradas con un diseño novedoso de acústica modificable. Este teatro, en los costados de su herradura tal es la forma de la sala , tiene mamparas que comunican a una cámara acústica que está rodeando a la propia herradura del teatro. Es muy interesante porque esta cámara acústica permite que el sonido viaje por estos espacios, por estas mamparas, y que regrese a la sala si es esto lo que se desea .

Puntualiza nuestro entrevistado: El hecho de que sea modificable esta acústica significa que puede variar de acuerdo con el tipo de presentación que se esté haciendo. Es decir, cuando tenemos conciertos, cuando tenemos ópera, música acústica, normalmente las mamparas van abiertas de tal forma que permiten que el viaje del sonido justamente penetre por estos espacios hacia la cámara acústica y regrese nuevamente al espectador por la parte de atrás. Es un sonido que se ha denominado envolvente .

El director del Teatro del Bicentenario comentó que ésa es sólo una forma o mecanismo para lograr la acústica, pero explicó que hay otra manera: Es cerrando los espacios con mamparas con un material absorbente. Esto hace que cuando nosotros presentamos, por ejemplo, danza contemporánea o cualquier otro tipo de espectáculo que requiere de música grabada, música electrónica, entonces estas mamparas absorben ese sonido que tiene cualidades diferentes, regresando al público de manera más gentil, más redondo, más amable .

Continuando con su explicación, por último, dijo, existe todavía una capa que está hecha de la misma manera como está conformada toda la herradura del teatro, toda la parte baja.

Entonces estas mamparas tienen una función reflejante hacia la sala. Son adecuadas especialmente cuando se presentan recitales, es decir, presentaciones incluso de teatro, pero que puedan tener una dotación o una voz no cantada, sino hablada, y que de esta manera, al llegar a las mamparas de madera, regresa, se refleja este sonido hacia la sala de manera inmediata , detalló Alonso Escalante.

TEATRO DE VANGUARDIA

El teatro fue inaugurado el 7 de diciembre del 2010 en el marco de los festejos por la conmemoración de los 200 años del inicio de la Independencia de México y del Centenario de la Revolución.

A poco más de tres años de funcionamiento, confirma lo acertado de sus fundamentos conceptuales. El Teatro del Bicentenario puede ser considerado como un recinto de vanguardia en México y en el planeta.

El Bicentenario fue el primer teatro en el mundo que se hizo con este sistema envolvente. Este modelo se está aplicando y me parece que está por terminarse en otro teatro, en Japón. En su momento se probó aquí, desde luego con todos los cálculos posibles, todas las mediciones, todo aquello que se determina para hacer instalaciones que ayuden a la más pura física. Cuando resulta tan favorable el haber hecho todos estos cálculos, es un fortuna, como en el caso de este teatro .

Emocionado, el maestro Alonso Escalante cierra su idea: En su momento fue único en México y en el mundo. La propia firma encargada de los trabajos fue la que nos hizo saber que estaban ya construyendo o comenzando a hacer el modelo para un teatro que se construiría en Japón. Esto fue hace tres años o dos años y medio. Es posible que ya lo hayan terminado .

Es justo llegando a este punto cuando no se pueden dejar de hacer comparaciones con lo sucedido en Bellas Artes, con la famosa remodelación de la Sala Principal en el 2011, la cual se realizó en la época oscura, amañada, de la licenciada Teresa Vicencio Álvarez, quien fungía como directora del INBA.

Pero dejemos al maestro Alonso Escalante continuar:

Vale la pena comentar que una vez que fue inaugurado el Teatro del Bicentenario y que comenzara su vida normal se vinieron a hacer mediciones. Es muy interesante porque además se realizan con diferentes formatos y estando el público presente, para que puedan hacerse estas mediciones de manera cabal, de manera más precisa. Las desarrollamos a sala llena en diferentes ocasiones, todo esto justamente para poder medir los armónicos con los que está dotado el sonido que recibe el público, para recibir la velocidad del sonido en las diferentes áreas del teatro .

LA ISÓPTICA

El Teatro del Bicentenario recupera la llamada sala de herradura, basada en el concepto de los teatros del Siglo de Oro.

El maestro Escalante explica: El hecho de que haya desde su última butaca y hasta el proscenio solamente 32 metros sin duda es una gran ventaja. Si tomamos en cuenta, por ejemplo, el Teatro de Bellas Artes, me parece que tiene 56 metros desde el proscenio hasta la última butaca, sólo por tener una medida de comparación .

La isóptica es a la vista lo que la acústica al oído, por ello el director del Teatro Bicentenario destaca el hecho de que se haya escogido el diseño de herradura en la zona de butacas del teatro.

Desde su punto de vista, los aspectos a consideración por parte de los asesores fueron acertados. La cantidad de premisas que deben considerarse para esto puede ser ene; entre éstas, por ejemplo, el tipo de butacas. Ahora sabemos que las butacas de un teatro no son todas de la misma medida, varían por algunos centímetros y esto hace, además, que puedan acomodarse debidamente en el espacio en que son colocadas. La inclinación de las mismas, la distancia desde la última butaca hasta el proscenio…

Todo eso hace que conjuntamente con la distribución de las butacas en la sala puedan dar un afortunado y certero resultado isóptico. Aquí el rasgo notable es que no hay una sola butaca en la que se pierda la vista completa del escenario; no hay vistas parciales. En este caso es notable el trabajo que se hizo .

Comentó que uno de los lemas que usan en este teatro es que fue hecho para que todo aquél que penetre en él pueda estar cómodo, tanto el público como los artistas y los técnicos. Realmente es un teatro pensado en estas condiciones: dar todas las posibilidades, conjuntamente con las técnicas, para que el espectáculo pueda suceder; para que el suceso artístico se dé de manera cabal, integral, y el espectador también pueda disfrutarlo de esa misma forma , dijo.

LOS TÉCNICOS Y LOS DINEROS

Por último, el director del teatro del Bicentenario lamenta que no haya formación de técnicos para el teatro en el país. Ésa es una carencia enorme , asegura, pero destaca la labor de quienes hacen este trabajo actualmente. Reconozco a quienes operan este equipo: el factor humano, los técnicos que tenemos en el teatro, que son muy jóvenes y la mayoría de ellos, sin experiencia previa en el trabajo teatral, aunque sí con oficio y con habilidades y destrezas que contribuyeron para convertirse en técnicos teatrales. Fueron elegidos como casi todo el personal de este teatro, para formar cuadros en esta ciudad de León .

A pesar de las carencias técnicas en México, comenta que muchos de quienes operan los teatros en el país son técnicos con mucha experiencia, con una gran sabiduría acumulada por los años de servicio, pero no hay todavía quienes hayan tomado la estafeta para continuar con esto.

Han realizado algunos cursos en los cuales vienen a capacitar algunos técnicos o aspirantes a técnicos de diferentes partes del país. Desde el principio de este teatro determinamos ser un lugar en donde pudieran formarse personas en este tipo de oficios , aseguró.

En cuanto a los costos de este proyecto, en un documento del Conaculta fechado en diciembre del 2010 se asienta que con motivo de la construcción de este espacio fueron invertidos 560.8 millones de pesos. Al gobierno del estado correspondieron 290.8 millones y 270 millones fueron aportación del gobierno federal.

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