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Sustentabilidad y cooperación también son buenos negocios

Se espera casi duplicar la producción maderable nacional y generar de 25,000 empleos para el 2018.

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A menudo se piensa que la conservación, la sustentabilidad y la cooperatividad no son negocios o, si acaso lo son, es a muy largo plazo. Pero en México tenemos en los bosques ejemplos inmediatos de que sí son buenos negocios.

Esto quedó claro en el Seminario Internacional de Manejo Forestal Sustentable: Experiencias Internacionales y Perspectivas para México, que la semana pasada reunió a representantes de las principales zonas forestales del país y ponentes de países invitados como Guatemala, Italia, Suiza, Canadá, Brasil, Costa Rica y España.

Ahí, se discutieron maneras para mejorar las condiciones de las áreas forestales e incrementar la producción maderable nacional de casi 6 millones de metros cúbicos en el 2012, a 11 millones a partir del año 2018. Con ello se generarían unos 25,000 empleos y se incrementaría la superficie forestal bajo la certificación de manejo sustentable (actualmente, según Inegi, el número de empleos que genera el sector forestal es de 217,000).

A nivel mundial, México es ejemplar, ya que si bien no tiene la mayor superficie de bosques comunitarios, sí la tiene de ejidos y comunidades certificados comparado con el resto del mundo. Además, somos el país que obtuvo el primer predio certificado del Consejo de Manejo Forestal (FSC), organización internacional que estableció y revisa periódicamente los estándares de manejo forestal más exigentes del planeta.

Ése fue el ejido Noh Bec, en Quintana Roo que, por un desastre natural, perdió la certificación y ahora se encuentra en proceso para volver a tenerla.

Beneficios de la certificación

Los productos forestales certificados por el FSC son verificados desde que son extraídos del bosque como materia prima, hasta que son entregados al consumidor final; la etiqueta FSC garantiza que los productos forestales utilizados para elaborar un producto se obtuvieron de forma sustentable.

Antes de la certificación FSC, el ejido Noh Bec vendía toda su madera en el mercado regional y nacional, en todo caso eran los empresarios compradores de madera los que clasificaban la madera de mejor calidad y la exportaban, quedándose ellos con los beneficios que te da hacer esta selección, explicó Luis Alfonso Argüelles, consultor forestal y director técnico del ejido Noh Bec.

Cuando el ejido obtuvo la certificación FSC, recibió una especie de llave de entrada al mercado internacional, casi de inmediato hubo clientes interesados en contratar directo con el ejido. Con algunos de ellos se hicieron negocios por varios años. Por lo general, el mercado para la caoba fue Estados Unidos y para algunas maderas duras tropicales fue Europa .

Argüelles hizo hincapié en que para abordar el mercado internacional no basta con la certificación FSC, además es necesario aprender a clasificar la madera acorde con las normas internacionales, esto significa que por un lado la certificación nos abrió la puerta del mercado internacional, pero por el otro nos obligó a clasificar madera, actividad que antes no hacíamos .

El huracán Dean impactó las selvas de Noh Bec y con ello se suspendió el programa de manejo forestal del ejido y se perdió la certificación del FSC.

La pérdida de la certificación FSC significó volver a los compradores regionales, no obstante lo aprendido en materia de clasificación de madera sirvió para mejorar la relación comercial con ellos .

Sin embargo, recuperar la certificación les interesa pues sirve, además de lo anterior, como una estrategia para defender el manejo forestal comunitario a través de un modo de vida rural digno y amigable con la conservación, esto frente a las corrientes radicales conservacionistas y frente a la actitud sobrerregulatoria y perseguidora de las instituciones del ramo forestal.

Facilita conseguir apoyo

Por su parte, Carlos Zapata Pérez, director técnico de la Unidad de Conservación Forestal de Topia Durango, explicó que dar mayor valor económico a los productos y a la vez asegurar al consumidor que su compra proviene de un bosque bien manejado es lo que llevó a la comunidad a certificarse con FSC.

Siempre vimos favorable la certificación porque tanto a técnicos como al ejido en general les ayuda al mayor control de sus tierras, además nos permite acceder a ciertos beneficios con algunas dependencias, ellos al ver que el ejido tiene certificado de buen manejo forestal es más fácil que brinden el apoyo .

Esta comunidad, que se encuentra en la Sierra Madre Occidental, se ha preocupado por el buen manejo de su zona y por el aprovechamiento adecuado del bosque, para que dure para siempre, es nuestro patrimonio , por ello aspiraron a la certificación. Ciertamente, es más trabajo por los controles administrativos o de aprovechamiento forestal, pero todo el trabajo vale la pena porque estamos seguros de que se está trabajando con estándares internacionales y cuidando al planeta .

Compartir experiencias

A pesar de ser uno de los países referencia para este tema, en México aún no se han alcanzado los beneficios deseados, aunque algunos representantes de estas comunidades han sabido cómo sortear grandes dificultades y generar grandes beneficios para sus comunidades, ellos mismos explican que la certificación implica costos altos y el apoyo institucional disponible nunca va al mismo ritmo, esto hace que muchos se queden en el camino, situación que trae frustraciones y dinero mal invertido.

Roberto Vidaña Hernández, gerente de Muebles y Dimensiones de grupo industrial Sezaric, (Unión de Ejidos y Comunidades General Emiliano Zapata) y ponente en el encuentro, comentó para El Economista que no es tan complicado utilizar de manera eficiente el bosque, pero se tiene que hacer consciencia con los núcleos agrarios esto es lo más difícil , pero si se logra, el siguiente paso con las instituciones se facilita

Nosotros hemos procurado ver otras experiencias, conocer su problemática, tener un punto de referencia y con esas bases convencer a los demás compañeros; cuidar nuestros bosques ya tiene mucho tiempo, pero en la cuestión de trabajar organizados y con logros importantes son pocos los ejemplos .

Explicó que tener experiencias con gente de otros países, como en el seminario organizado por la Comisión Nacional Forestal (Conafor) en coordinación con la FAO, les da más certeza y los alientan a seguir con el trabajo, pues a veces por desconocimiento no se utilizan bien los recursos.

También la parte económica es muy importante, uno como ejidatario o comunero debe poner una parte y a veces no se tiene el capital y es lo que frena el poder acceder a un programa o al aprovechamiento del bosque de manera sustentable , dijo.

Vidaña Hernández dijo que antes de estos programas la gente emigraba, ahora la comunidad se incorpora a estas actividades. Estamos cuidando de una manera más adecuada el bosque, así que esto continuará porque es parte de nuestra vida .

nelly.toche@eleconomista.mx

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