El golpe del siglo. De esos actos ilegales que requieren destreza, audacia y una meticulosa planeación que se mueve entre la ciencia, el arte y la pura fortuna.

El 7 de agosto de 1974, un grupo de franceses y norteamericanos se unieron para quebrantar la ley. ¿De la movida esperaban salir ricos? No. ¿Famosos? Tal vez, aunque el único que lo logró fue su cabecilla.

Su objetivo verdadero era lograr algo nunca antes visto. Algo bello. Y lo consiguieron.

Tendieron un cable de 300 metros en el abismo que separaba a las Torres Gemelas de Nueva York. Sobre ese cable, durante 45 minutos, el equilibrista Philippe Petit corrió, se recostó, bailoteó y finalmente se sentó y miró al vacío, como considerando el suicidio o embobado con la belleza de lo improbable.

" Man on Wire: La hazaña del siglo", de James Marsh, narra a partir de entrevistas con todos los involucrados cómo se hizo el plan maestro. La cinta ganó el Oscar en 2009 al mejor Documental (tal vez recuerde el momento: el propio Petit subió por la estatuilla y la balanceó sobre su frente).

Pero lo mejor del documental es su estructura. El suspenso con que la hazaña es planeada está copiado de grandes cintas sobre robo de bancos o de arte como "El golpe" o "Fuego contra fuego", donde los personajes no son los protagonistas, lo es la planeación intrincada del crimen.

Fue un crimen: Petit y sus amigos falsificaron documentos, se colaron ilegalmente a la Torres Gemelas en construcción, se consiguieron a un inside-man que les diera información privilegiada. Durante hora y media los vemos estar cerca de fracasar varias veces, nos enteramos quién no creía para nada en el asunto, quién nada más estaba para divertirse y quién siempre fue leal a la causa.

Cuenta además con la música hipnótica de Michael Nyman, nada mejor para acompañar a Philippe Petit por el alambre.

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