El Hagakure (también conocido como El camino del samurái) es el libro que recoge toda la filosofía y honorable tradición de los guerreros samurái que deambularon por el Japón feudal de hace más de tres siglos. Una frase del Hagakure: Si la cabeza del guerrero es cercenada, debe ser capaz de lograr un movimiento más con absoluta seguridad . Otra cita: El camino del samurái lleva a la muerte. Se debe meditar todos los día en ello .

Esta reseñista no dejó de pensar en esas palabras mientras recorría Samurái, tesoros de Japón, alucinante exposición en el Museo Nacional de Antropología e Historia. Ante una armadura samurái de varios siglos de antigüedad, que parece tan hermosa como vulnerable, uno sólo puede pensar en que el que la portara debía estar listo para luchar hasta la muerte. Pero no una muerte común, sino una completamente meditada, aceptada mediante poesía y arte y convertida en un acto sublime.

Samurái, tesoros de Japón se abre para celebrar 400 años de relaciones entre Japón y México. En Japón ha habido varias exposiciones referentes a la cultura mexicana, la más importante fue sobre la cultura olmeca. Ahora, la historia japonesa viene a pagar la visita con una muestra de la vida, rituales e historia de los guerreros samurái.

El recorrido se conforma, por supuesto, de armas, pero también de arte, maquetas y pequeños datos históricos que completan la experiencia. Hay armas originales usadas por guerreros samurái, cada una lleva la firma del maestro artesano que las fabricó, lo que da fe de su autenticidad.

Entre las piezas más interesantes está una maqueta del Castillo de Nagoya. La construcción del magnífico castillo, tal como se le conoce históricamente, data de la batalla de Sekigahara en el año de 1609, una de las últimas grandes batallas del Japón feudal. El triunfador fue el señor Tokugawa Ieyasu, quien se convirtió en gobernante de todo Japón. Bajo su mando se reconstruyó el viejo Castillo de Nagoya como símbolo de poder y de unidad. Lo que siguió fue un periodo de paz y estabilidad hasta bien entrado el siglo XIX.

La mayor parte de las piezas exhibidas data de ese periodo de paz. Originalmente, los samurái eran milicianos comunes que conformaban ejércitos para cada señor feudal, muy al estilo de los siervos del mundo occidental. Según los textos de sala, la cultura samurái existió desde el siglo VII. Con la paz, vino la complejidad: los samurái se convirtieron en artistas de la guerra. Cada maestro guerrero tenía discípulos a los que enseñaba a luchar mediante filosofía, creando movimientos poéticos que si bien estaban destinados a matar al enemigo, también funcionaban como forma de vida. El arte de la guerra se heredaba y se aprendía desde la niñez. Japón era una Esparta sofisticada.

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