La presencia de agua líquida en la base de los casquetes polares marcianos se formuló por primera vez hace más de 30 años, desde entonces la respuesta no era contundente.

A finales de la década de los 80, Steve Clifford fue el primer científico en plantear la posibilidad de encontrar agua bajo los polos de este planeta, tal como sucede en la Tierra, para 2003, la Agencia Espacial Europea (ESA) envió su misión Mars Express con el objetivo de encontrar señales de vida en la química y la geología del planeta.

De los condicionantes para la vida como la conocemos, además de la energía y los elementos químicos, solo faltaba encontrar agua líquida; finalmente, el 25 de julio pasado, se hizo el esperado anuncio, que, aunque con esto no se demuestra la presencia de vida, si facilitará dirigir los esfuerzos para, en su caso, detectarla.

El descubrimiento publicado en la revista Science y anunciado por la  Agencia Espacial Italiana, describe que después de 29 sobrevuelos del orbitador por el mismo punto del polo sur marciano, su radar encontró una especie de lago de unos 20 km de longitud.

La detección se realizó con el instrumento MARSIS (Mars Advanced Radar for Subsurface and Ionosphere Sounding), un radar italoestadounidense de baja frecuencia que lleva la sonda Mars Express. Este instrumento envía pulsos radar que penetran en el terreno y las capas de hielo, midiendo después cómo se propagan y rebotan las ondas en la nave espacial. Los ecos reflejados proporcionan información sobre lo que hay debajo de la superficie. De hecho, el perfil de la señal radar es similar al de los lagos de agua líquida que se encuentran debajo de las capas heladas de la Antártida y Groenlandia.

Sobre este hallazgo, Rafael Navarro González, del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) de la UNAM, único mexicano que participa en el proyecto HABITAT derivado del hallazgo de la misión Phoenix, que se encargará de estudiar las condiciones atmosféricas de Marte, entre ellas, la disponibilidad de agua líquida en 2020, precisó que lo que se identificó fue una reflexión especialmente brillante de las ondas sonoras detectadas por el radar MARSIS, esto en una región formada por numerosas capas de hielo y polvo, con una profundidad máxima de 1.5 kilómetros, en una zona de 20 kilómetros de diámetro.

Los datos se tomaron entre mayo de 2012 y diciembre de 2015, y la zona sondeada fue la región Planum Australe, situada en el extremo sur del planeta.

El doctor en Química y quien también colabora con la misión Curiosity de la NASA en el planeta rojo, dijo que el hallazgo tiene implicaciones importantes para la ciencia, pues además de que abre la posibilidad de que exista vida en la región, genera preguntas como ¿cuál sería la fuente de energía que la ha mantenido por todo este tiempo?

Explicó que de entrada se sabe que la fotosíntesis no puede ocurrir en el área monitoreada debido al grosor y profundidad de la capa de hielo, que no permite la llegada de luz. “La región estaría completamente oscura, y por consiguiente, de haber vida microbiana, sería de tipo quimiosintética, es decir, que toma energía de reacciones químicas, como las bacterias metanógenas”.

Además, la existencia de organismos macroscópicos (como los conocemos) es imposible, pues requieren de mayor cantidad de energía, lo que implica el uso de oxígeno, y en la zona hay condiciones anaeróbicas.

Una tercera limitante, dijo, es la entrada de nutrientes, pues el lago está completamente cerrado; no se podría dar el intercambio de nutrientes y eso restringe la cantidad de biósfera que pudiera existir.

Otra incógnita es saber qué mantiene al lago en forma líquida. Se estima que la presencia de sales es fundamental en condiciones por debajo de cero grados, pero podría haber fuentes hidrotermales u otro tipo de energía.

Los autores de este hallazgo plantean que las sales de magnesio, calcio y sodio, que se sabe están presentes en las rocas marcianas, pueden estar disueltas en el agua formando una salmuera. Esa circunstancia, junto con la presión que ejercen las capas de hielo de arriba, reducirían el punto de fusión y permitirían que este lago marciano permanezca líquido, como les ocurre a sus homólogos terrestres.

Sobre la posibilidad de usar el líquido encontrado en futuras misiones espaciales, el investigador destacó que existen protocolos internacionales de protección planetaria para la utilización de recursos en otros planetas, aunque no se descarta la posibilidad de aprovecharla para uso humano u obtención de combustibles.

El investigador además estimó necesario enviar más misiones de exploración a los polos, tarea difícil por la cantidad de luz y energía que reciben los equipos. “Pero ahora se sabe que en esas áreas hay más posibilidades de encontrar vida, respecto a las zonas ecuatoriales”.

Mars Express ha logrado mapear menos del 10 por ciento de la superficie del polo sur; entonces, es muy probable que haya más cuerpos de agua líquida que no han sido explorados, destacó el astrobiólogo.

También se sabe que “hay otros sitios en Marte donde hay agua, por ejemplo, en el área ártica, en donde la misión Phoenix detectó hielo”. Pero también se podría tener acceso a otras fuentes de agua, y para eso está la misión ExoMars, en la que participa, que intentará capturar líquido de la atmósfera para uso humano.

La pregunta sobre la presencia de vida en Marte sigue abierta, pero las misiones actuales y futuras a marte, como ExoMars, o el modelo HABIT, pronto podrían generar más respuestas.