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Por Piedad hace teatro mexicano en Nueva York
En México no nos podemos quejar: el teatro que se monta, en gran medida el de formato independiente, es de calidad mundial. Año con año lo comprueban diferentes puestas escénicas, incluso con exportaciones.

En México no nos podemos quejar: el teatro que se monta, en gran medida el de formato independiente, es de calidad mundial. Año con año lo comprueban diferentes puestas escénicas, incluso con exportaciones.
Para muestra, basta la actual temporada que tiene en Nueva York la obra de teatro Working on a Special Day (Trabajando un día particular), basada en la película Una giornata particolare de Ettore Scola), producción de Por Piedad Teatro Foundation, compañía fundada por la multifacética Ana Graham, quien protagoniza esta singular puesta en escena al lado del también actor mexicano Antonio Vega.
A pesar de que en México se hace teatro de primera, el público no va a las salas. Los actores indican, en entrevista, un punto de vista alternativo: El teatro en México sí tiene un público. Pero lo difícil es enterarlo. Al contar con poco presupuesto, nuestras posibilidades de acceder a diferentes herramientas de comunicación se reducen.
Nuestro presupuesto apenas alcanza para la producción y el pago de honorarios, por lo cual nuestra estrategia de comunicación depende del poder de convocatoria de los involucrados en el proyecto , mencionan los actores.
Tanto a Vega como a Graham, esta experiencia en Nueva York les sirve para comparar el teatro de allá con lo que se hace en México. En principio, aquí no se cuenta con la misma cantidad de teatros y espectáculos ni con una cultura teatral generalizada ni con apoyos diversificados.
Además, las cuestiones económicas son muy diferentes. Por ejemplo: en México, una obra de teatro independiente ronda alrededor de los 150 pesos mientras que en Nueva York una obra que no pertenece al circuito comercial sino que es off-Broadway cuesta en promedio 700 pesos.
En NY, gran parte del presupuesto se utiliza en la renta del espacio y en el pago de los técnicos cuyos honorarios son muy elevados.
Jugando un poco con el nombre la compañía productora, Ana Graham acota: Que, Por Piedad, haya más formas de comunicar a la gente lo que estamos haciendo. Yo estoy convencida de que el buen teatro alimenta el espíritu de la sociedad.
Así que sí es importante que la gente vaya más al teatro y que también se monten mejores obras , comenta la actriz.
El teatro nos es un fenómeno aislado, es una manifestación de lo que sucede en el mundo, es un reflejo de nuestros problemas comunes. Su lenguaje es algo vivo, por lo que si sólo vemos para adentro, corremos el riesgo de rezagarnos , apunta la productora.
Primero en México
El primer impulso de la compañía fue llevar a NY, a Laura Almela y a Daniel Giménez Cacho (actores que ingeniaron esta puesta en escena en el 2010 para el fmx-Festival de México), y presentar la obra en español.
No se pudo por falta de un espacio adecuado y por no contar con el apoyo económico suficiente. Entonces, resolvieron montarla Graham y Vega de la misma manera que como surgió hace dos años: por una emergencia, y utilizaron lo que tenían a la mano: una actriz, un actor, una historia, un diseñador de sonido y un iluminador (Rodrigo Espinosa y Gabriel Pascal, respectivamente), que trabajaron desde México.
Somos fans del teatro mexicano
Los actores se asumen como fans del teatro que se hace en México: Contamos con excelentes actores, directores y diseñadores y hay un grupo de jóvenes dramaturgos que están escribiendo cosas muy interesantes .
Añaden que lo que cuesta trabajo es hacerse de un prestigio y de un público fiel. Pero que, si las propuestas cuentan con calidad y son pertinentes, más allá del factor comercial, generalmente encuentran su público.
El año pasado, Por Piedad Teatro, en conjunto con Dirección de Teatro UNAM, montó la obra de teatro El dragón dorado, la cual contó con la dirección de Daniel Giménez Cacho y con las actuaciones de Graham y Vega, entre otros.
La obra contó con llenos totales en gran parte de su temporada. Para conseguir una entrada había que comprarla con una semana de anticipación.
aflores@eleconomista.com.mx