En homenaje al reconocido escritor, Ernesto de la Peña, El Economista lo recuerda con una charla del año 2007, cuando se le rindió un homenaje en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Chisme -dijo el sabio Ernesto de la Peña- es, por definición, tratar de enterarse de todo lo posible y no, como en el sentido popular, de enterarse de lo que hace el vecino.

En ese sentido, De la Peña se considera no un sabio, pero sí un gran chismoso.

Desde niño he sido muy chismoso, para mí la historia es un buen chisme, obviamente de personas ilustres; la filosofía, la teología, que me interesan mucho, son maneras de enterarme de otras disciplinas que me interesan mucho y que vienen a complementar mi visión del mundo , dijo.

El sabio mexicano cumplió 80 años el 21 de noviembre pasado y la 21 La Feria Internacional del Libro de Guadalajara se los festejó con un homenaje la noche del domingo en el Instituto Cultural Cabañas de esta ciudad.

El Conaculta le acaba de editar sus Obras reunidas, son tres gruesos volúmenes que incluyen lo mejor de su obra en ensayos, relatos y poesía.

Ernesto de la Peña empezó a publicar tarde en su vida. Su primer texto apareció en 1988, con el título de Las estratagemas de Dios, obra que recibió el premio Xavier Villaurrutia.

Empezó a escribir por necesidad, no por placer, en un momento postración espiritual muy grande, y económica también, para acabarla de amolar , dice.

Cuando vino el terremoto del 85 me quedé sin casa y me refugié con una prima hermana, por fortuna María Luisa (su mujer) ha estado conmigo mucho tiempo, me estuvo estimulando para que escribiera para superar la crisis, ella dice, y tiene razón, que ‘crisis igual a oportunidad’ , relata.

Los estímulos, ya lo dice el nombre, lo ayudan a uno a seguir adelante, yo siempre he sido muy perfeccionista y hago las cosas lo mejor que puedo, y nunca quedo satisfecho.

Por ejemplo: en mis obras (editadas por el Conaculta) se incluyen mis poemas, (en el tomo III que) se titula Palabras del desencuentro, para hacer esta antología hice una selección muy rigurosa y rechacé más de lo que publiqué, y yo creo que voy a seguir igual porque ésta ya es una manía que tengo .

Ernesto de la Peña, que habla griego y latín, además de otros 28 idiomas, trabaja en varias obras al mismo tiempo, entre ellas un poema largo, una crónica histórica y un ensayo sobre Marcel Proust, entre otros.

Tengo la impresión de que la gente que tiene mucho trabajo, asumido desde el fondo del alma, no tiene tiempo para ser petulante, uno debe tener los pies en la tierra , dijo el escritor.

Dicen que soy sabio, pero yo no lo creo, aunque sí he dedicado mi vida a estudiar, eso sí lo he hecho , concluyó el, indiscutible, sabio Ernesto de la Peña.

klm