El activista religioso y poeta entregado a las letras, Ernesto Cardenal, falleció este domingo 1° de marzo a la edad de 95 años, luego de tener complicaciones de salud relacionadas con afecciones renales y cardiacas, por lo que en previos días había sido internado en un hospital de la capital de Nicaragua.

Así lo dio a conocer su asistente Luz Marina Acosta, cuando confirmó la hora del deceso a las 3:10 de la tarde, hora local (2110 GMT). “Nuestro amado poeta ha emprendido su proceso de integración al universo, con la mayor intimidad con Dios”, dio a conocer Acosta a agencias internacionales.

El poeta y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal nació en la ciudad de Granada en 1925 y destacó como uno de los más prolíficos intelectuales de su país y de América Latina. Fue un activo promotor de la Teología de la Liberación y autor de la obra poética reconocida Hora Cero, Oración por Marilyn Monroe, Cántico Cósmico, Nuevo cielo y tierra nueva y Este mundo y otro.

Por su apoyo a la Revolución Sandinista (1979-1990), durante cuyo gobierno fue ministro de Cultura, fue sancionado por el papa Juan Pablo II junto a otros tres sacerdotes que respaldaban ese movimiento. Sin embargo, el papa Francisco levantó la sanción en febrero del año pasado.

Apenas el 4 de diciembre pasado, el autor de Cántico Cósmico recibió el homenaje nacional del gobierno mexicano que presidieron la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto y el canciller Marcelo Ebrard, quienes lo definieron como un hombre íntegro y congruente, maestro de la palabra, amante de la libertad y de la paz, inspiración para América Latina y el Caribe.

El poeta llegó al salón José María Morelos de la cancillería en una silla de ruedas, conectado a un tanque de oxígeno y acompañado de un asistente médico.

La secretaria Frausto le extendió entonces la invitación para que este año, en ocasión de sus 95 años que acababa de cumplir el 20 de enero, su obra escultórica —poco conocida— se exhibiera en el Centro Cultural Los Pinos. “Porque a él le unen lazos de amor y de creación muy fuertes con México”, dijo la secretaria de Cultura.

El discurso del poeta tras recibir el homenaje no duró más de tres minutos.

“Estamos aquí reunidos contra el extremismo y el odio; yo no soy extremista, exigir democracia no es extremismo, o es un extremismo válido; y contra el odio, tengo un dios que es el de Jesús, que es amor, puedo decir que odio el odio y amo el amor”.

Con esta tautología, Ernesto Cardenal, quien aprovechó su estancia en el país para hacer un par de presentaciones de su poemario Canto a México, recién editado por el Fondo de Cultura Económica, se despidió de su público mexicano y del suelo al que tanto amó. Se despidió para siempre.

Pero como bien cita en su Cántico Cósmico: “Yo quisiera morir como vos hermano Laureano y mandar a decir desde lo que llamamos cielo:

Me valió verga la muerte”.