Si bien Carlos Monsiváis procuraba siempre, y sobre todo en los homenajes, recurrir al humor y la irreverencia, su muerte ha generado un multitud de solemnes reverencias, algunas de las cuales suenan un tanto exageradas y es muy probable que, de estar vivo, el escritor se hubiera burlado, aunque con cariño, pues es también eso lo que alimenta a las loas.

Sin embargo, cabe destacar lo que dijo el escritor español Manuel Vicent entrevistado en el Foro Lecciones y Maestros, cita internacional de la literatura en español que inició ayer su cuarta edición en Santillana del Mar, España, con un reconocimiento a los fallecidos escritores José Saramago y Carlos Monsiváis.

El escritor español Manuel Vicent se refirió a Monsiváis como un escritor sólido, extraordinario -y añadió- todo lo que yo he leído suyo me lo he creído y eso dice mucho .

Lo que sucede es que la realidad es tan potente en México que cuando se escribe algo de este país, siempre queda como empalidecido, pero Monsiváis tenía una fuerza que estaba a la altura de la potencia creativa de ese país , recalcó.

El encuentro, estará dedicado a la obra de otro escritor mexicano, Héctor Aguilar Camín, y de los españoles Rosa Montero y Manuel Vicent.

El fallecimiento del intelectual mexicano Carlos Monsiváis deja un vacío ante la potente realidad de su país, coincidieron hoy los escritores Héctor Aguilar Camín, de México, y los españoles Rosa Montero y Manuel Vicent.

Aguilar Camín dijo que el fallecimiento de Monsiváis le parecía una muerte muy prematura, muy precoz: Como fue todo en la vida de Carlos, pues precozmente era ya una figura central en la cultura mexicana .

Para Aguilar Camín, nadie miró ni enseñó a mirar tanto la ciudad, la modernidad, incluso nuestra modernidad coja y contrahecha , como Monsiváis.

Por su parte, la escritora española Rosa Montero dijo que Monsiváis fue un escritor extraordinario y una persona maravillosa, pero comentó: De alguna manera, me da tanta pena que no haya tenido en los medios internacionales el lugar exclusivo que tenía que tener su muerte, de memoria y de referencia, porque se han muerto juntos él y Saramago. Es una pena que se nos mueran personas tan grandes, juntas .

Los ojos de la ciudad

La secretaria de Cultura del Distrito Federal, Elena Cepeda, dijo que con la muerte de Carlos Monsiváis podríamos decir, sin equivocarnos: El rostro de la ciudad de México ha perdido los ojos que la hacían verse a sí misma en todo el abismo de su desigualdad, y en toda la riqueza de sus tradiciones más entrañables .

El jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, y Cepeda rindieron homenaje a la obra y figura del escritor y coleccionista, ante sus cenizas colocadas en el centro del escenario del Teatro de la Ciudad.

La funcionaria cultural remarcó que los mexicanos podemos decir que con la muerte de Carlos Monsiváis: Hemos perdido a un escritor extraordinario, a un crítico tenaz y agudo de las atrocidades del poder y a un orientador social, como lo ha calificado Elena Poniatowska .

Pero lo fundamental, agregó Elena Cepeda, es reconocer que con la muerte de Carlos Monsiváis: Hemos perdido su presencia física, sus palabras cotidianas, pero a la vez podemos reivindicar que nos ha dejado una ciudad, la ciudad de México que él construyó y que está en todos sus libros y todas sus frases .

A las palabras de la Secretaria de Cultura siguió la proyección, en el mismo teatro, de un documental en el que los asistentes que colmaron el aforo del recinto pudieron observar el devenir de la existencia de Carlos Monsiváis, a través de una narración emotiva y sensible.

Poco tiempo antes, el jefe de gobierno capitalino, Marcelo Ebrard Casaubón, aseguró: La ciudad de México no será la misma sin Carlos Monsiváis, quien nos formó, mostró y a veces nos acompañó .

A Carlos Monsiváis, lo vamos a tener siempre y en esta ciudad, siempre estará su presencia enriquecedora , puntualizó el Jefe de Gobierno, quien antes de su intervención saludó efusivamente a la señora Beatriz Sánchez Monsiváis, prima del autor de numerosas novelas, ensayos y traducciones, que en el último tercio del siglo XX dio a conocer al mundo el pulso de la ciudad de México. (Con información de Notimex)