Este martes por la noche, la secretaria de Cultura federal, Alejandra Frausto Guerrero, anunció que el filólogo Marx Arriaga Navarro dejará su responsabilidad al frente de la dirección general de Bibliotecas Públicas a partir del próximo 28 de febrero.

Las bibliotecas públicas son parte central de la política cultural de esta administración. Me reuní con Marx Arriaga, conversamos del gran trabajo hecho hasta ahora y los retos por venir en la transformación de la red de bibliotecas. Le deseo éxito a Marx en su nuevo encargo”, expresó la funcionaria a través de sus redes sociales, sin especificar si este nuevo encargo será en la administración pública.

A través de un comunicado, la dependencia a su cargo destacó el trabajo que Arriaga Navarro desempeñó al frente de la dirección en cometidos como la revitalización de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, el impulso de la Ley General de Bibliotecas y la puesta en marcha de la “Ruta de las Lenguas Originarias”, medida a través de la cual se distribuyeron más de 37,000 libros publicados en lenguas indígenas a 400 bibliotecas de la red.

En el lugar de Marx Arriaga, como encargada de despacho, quedará Claudia Izquierdo Vicuña, quien hasta este día se desempeñaba al frente de la Dirección de Apoyo Bibliotecológico de la Dirección General de Bibliotecas (DGB). Izquierdo Vicuña, indica Cultura federal, es licenciada en Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y cuenta con estudios de Maestría en Literatura Española por la misma institución.

Denunció el abandono presupuestal de las bibliotecas

En julio del año pasado, en el marco del Día Nacional del Bibliotecario, Arriaga Navarro dio lectura al Manifiesto Mexicano de Bibliotecas Públicas, redactado por él mismo, con el cual denunció “el abandono” de la red en términos presupuestales a través de las distintas administraciones.

“Estamos hartos del olvido, del abandono de nuestra Red Nacional de Bibliotecas Públicas. Estamos cansados de que se nos considere el escalón más bajo de los presupuestos destinados a la cultura y la educación en este país. Estamos aburridos de la apatía de los intelectuales orgánicos que se quejan por la disminución de sus prestaciones, pero que son incapaces de exigir una biblioteca pública decente. Estamos molestos porque año tras año, vemos desfilar millones de pesos en intervenciones culturales absurdas sin que alguna migaja sea cedida a nuestros espacios”, expresó entonces.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx

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