La exposición “Manuel Felguérez. Trayectorias” está conformada por 100 obras que reflejan la evolución del artista que, desde siempre, tuvo una visión contemporánea y que condujo el arte mexicano a nuevos cánones.

No hay exponente más fuerte en la actualidad de la llamada Generación de la Ruptura que Manuel Felguérez que, entre otros, se revelaron al dogma que había impuesto el muralismo mexicano.

Con 70 años de experiencia en el quehacer artístico en México, Manuel Felguérez narró en conferencia de prensa su nacimiento en el arte durante un viaje a Europa en tiempos posteriores a la Segunda Guerra Mundial, en donde el nivel de destrucción en la vida del viejo continente era evidente.

Momentos memorables que marcaron una pauta para su trabajo artístico fue visitar la arquitectura de edificios como la Capilla Sixtina y Notre Dame; también, narró que quien asistiera por casualidad al nacimiento de su inspiración para las artes visuales y que después daría fe de ello en uno de sus libros, fue el escritor Jorge Ibargüengoitia con quien coincidió durante un viaje en barco en septiembre de 1947.

“Soy nacido en Valparaíso, en Zacatecas, siempre me han considerado güero de Rancho, tuve oportunidad de hacer un viaje a Europa cuando acabé mi preparatoria. Tenía dos años de haber acabado la guerra, era horrible la destrucción que todavía se veía; aun así, Notre Dame fue mi nacimiento artístico que me proporcionó comprender lo que era el arte”, narró.

Con motivo de sus 91 años, próximos a cumplirse el 12 de diciembre, el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) organizó una exposición monumental que está dividida en tres núcleos que reflejan el legado de Felguérez a las prácticas artísticas contemporáneas en México.

La curadora, Pilar García, explicó que el primero de estos núcleos corresponde a la primera faceta del autor centrada en el arte “vanguardista, el arte pobre y arte de desecho” con el que Manuel Felguérez comenzó a revolucionar el ojo artístico del espectador.

Mientras que la segunda parte de la exposición muestra a un artista visionario de las nuevas tecnologías y su aplicación a las ramas más subjetivas como son el arte, mediante las fórmulas geométricas que ingresaba en la computadora y cuya actividad le mereció una beca en la Universidad de Harvard en 1995.

“Supe que las computadoras hacían un trabajo facilitador de problemas que de otra forma tardarían años en resolverse, yo hice lo mismo con la geometría”, comentó el artista.

Mientras que la tercera parte de esta exposición se centra en las piezas de arte monumental; última etapa en el trabajo de Manuel Felguérez, quien ahora se siente más cómodo trabajando con piezas grandes debido a algunos síntomas de la edad, pero que no le han impedido seguir produciendo obra nueva.

Donará 38 piezas y todo su archivo al MUAC

Manuel Felguérez, a manera de ordenar y acomodar su obra, reconoció que una de las limitaciones de los artistas es vender lo que crean. El pintor aceptó que, desde hace un tiempo, le ocupa saber qué es lo que pasará con lo que queda de su obra por lo que anunció que, al menos 38 de sus piezas monumentales y todo su archivo, se quedarán bajo el resguardo del MUAC.

Graciela de la Torre, directora del MUAC, también anunció que, para mayo del 2020 se editará un libro que narre a detalle la trayectoria de Manuel Felguérez con base en el archivo que él entregó al museo, en el cual se incluyen catálogos, carteles, notas, reconocimientos, invitaciones y todos los documentos relacionados con la vida profesional del artista.

El arte es mental

Manuel Felguérez explica que desde hace unos años ha trabajado en una teoría fundamentada en su experiencia, la cual, compartió con la prensa: “Se llama del caos y el orden. En los últimos años he estado metido en esa teoría mía de arte; cada artista tiene su teoría, la mía es que la creación, en un principio es el caos, luego viene el orden”, destacó.

También explicó que, en cada una de las piezas, el artista va expresando sus emociones y situaciones que lo comprenden en ese momento, además de  destacar que el arte no es manual, sino mental.

“El arte no es manual, no es oficio,no es artesanía, el arte es cabeza. Mientras uno está pintando está pensando en las alegrías y otras cosas como ya se murió mi madre, o mi hija está enferma, estás pintando tu vida y cuando ves la obra de alguien estás viendo su vida, una vida secretísima. No expone uno, se expone uno”, abundó el artista.

Agregó que, en su proceso creativo, nunca se está seguro del resultado “uno sabe qué hace y qué quiere, pero nunca está seguro del resultado, esto es una lucha con uno mismo”, dijo.

De las 101 piezas que conforman esta muestra 9 fueron hechas ex profeso para esta exposición la cual se exhibirá a partir del 7 de diciembre hasta el 10 de mayo del 2020 en la sala nueve del museo.

El público tendrá la oportunidad de ver una parte del mural restaurado “Canto al océano”, que realizó con conchas de abulón y ostión en el año de 1953 que fue montado en el Deportivo Bahía y que durante años estuvo abandonado en un jardín, hasta que fue rescatado y restaurado; además del “Mural de hierro”, que fue el primer mural escultórico en México, en el que se utilizaron materiales industriales y de desecho.