Si me preguntas qué volvería a hacer, te diría que alzar la voz otra vez , responde Malala Yousafzai a una de las dos interlocutoras que la reciben en el Auditorio Nacional para la primera conferencia magistral del foro México Siglo XXI de la Fundación Telmex-Telcel. Malala es la joven que de niña el talibán tiró a matar con un disparo en la cabeza por ir al colegio; acallando sus gritos de querer aprender a leer y escribir en el subdesarrollado Pakistán, pero que irónicamente esa bala dio eco a su voz en todo el mundo, colocándola después como una de las heroínas que marcarán la historia de esta época.

Por ello es que define a su misión como el empoderamiento de la mujer con base en la educación, aunque la vida no le alcance a ella para ver cumplido ese objetivo, pues cuenta, es tarea difícil y para larga data. E insiste, la edad y el género no son pretexto como para no buscar el desarrollo personal, afirmación con la que de paso ataja aquellos pensamientos de que sólo habla en favor de la mujer y esto lo dice de cara a su padre que la mira metros más abajo del escenario del foro MSXXI de la Fundación Telmex. Mi padre nunca me detuvo; eso es algo que la vida me dejó y de lo que podemos aprender , establece Malala.

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Con intenciones de ingresar a la milenaria Universidad de Oxford del Reino Unido, donde radica con su familia, Malala coincide en que el relego de la mujer en distintos aspectos de las sociedades latinoamericanas no es tan marcado como el mundo musulmán, aunque remarca que en este lado del mundo ellas tampoco la tienen fácil para ir al colegio a conseguir las herramientas que le permitan desarrollarse.

Es de esta manera, aunque por ahora de visita sólo a México, que llama a las mujeres de América Latina a no esconder sus deseos de conocer y replicar ese conocimiento al resto de los individuos, como debe ser la naturaleza de los seres humanos, a los que califica como una gran familia muy diversa , factor que la vuelve maravillosa, pero que no debería ser éste un pretexto para el rencor, pues en las familias nunca debe existir el odio .

La mujer latinoamericana es fuerte, por eso no debe bajar nunca la voz y ellos deben empezar por respetarlas y apoyarlas desde el hogar. Pero sobre todo, las mexicanas son apasionadas , esa virtud es el cimiento de su fortaleza, diagnostica la Premio Nobel de la Paz, quizá con el conocimiento de que la mujer lidera en este país el 28% de los hogares, aproximadamente unos 9 millones de los 32.5 que se estima existían en el país en 2016.

En América Latina (la opresión a la mujer) no está tan subrayado como en otras regiones del mundo… pero también es un desafío que dos millones no estudian en México y si no se hace conocido, es muy difícil subrayarlo , comentó Malala y exhibió después de los fallos del Estado mexicano en la materia:

"En México está en la ley (la Constitución) que vayan a la escuela y sin embargo, 2 millones de mexicanas no van al colegio. Es una lección para ver por la educación de las niñas , fue esta una de las declaraciones que marcarán la edición XV de ese foro organizado por Telmex cada año.

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Las niñas mexicanas me inspiran y me dan fuerza , añadió Malala y ellas son el motivo para que desde que la casa los integrantes de las familias defiendan el feminismo, no cómo moda, sino como principio para empoderarlas a ellas:

El feminismo comienza en casa, con padres y hermanos defendiendo el derecho de las niñas a tener educación y las mismas oportunidades que los hombres y cualquiera puede ser agente de cambio. Cuando comiencen a confiar en su voz, lograrán cambios en sus comunidades".

Ella confió en su voz y al talibán no le gustó; trató de silenciarla, pero la amplificó. Malala atiza: Las mujeres somos fuertes por naturaleza y las mexicanas son muy apasionadas, tienen que darse cuenta de eso para no bajar la voz .

erp