“Pregúntale a los Peña Nieto si les caigo bien. Yo creo que Sofía le decía a su mamá cosas como: ‘Ya, dale un susto, agárrala a cachetadas, ¡haz algo!’”, señaló en entrevista Guadalupe Loaeza para hablar del libro El despeñadero de los Peña publicado por Editorial Planeta.

A través de artículos periodísticos y con su pluma afilada y sarcástica, la escritora hace un recuento de las “metidas de pata” del presidente Enrique Peña Nieto y su esposa Angélica Rivera en Los Pinos.

“La familia Peña Nieto nos puso todos los temas en charola de plata: la corrupción, la violencia, la impunidad, la hipocresía (...) Fue un sexenio donde puedes encerrar todos los demonios y los pecados de la condición humana y política”, explicó.

El libro reúne los artículos periodísticos de Guadalupe Loaeza sobre la relación de EPN con las televisoras, sus traspiés; redacta una carta a la Gaviota, habla de las relaciones sentimentales, escándalos de corrupción, Trump y todo lo que sucedió en el sexenio que está a punto de concluir.

“Hubiera preferido un presidente que supiera ser discreto, que no se exhibiera, ni hiciera alarde de los excesos; quisiera un presidente con cultura, que supiera contestar (...) Nos lo advirtió Carlos Fuentes: ‘Peña Nieto es un hombre de muy escasos recursos intelectuales y políticos’, y no le hicimos caso. No hay nada que nos haya dejado Peña Nieto, salvo unas fotografías en la revista Hola”, agregó la periodista.

“Durante el sexenio escribí cerca de 120 textos hablando de Peña Nieto y creo que es un recuento de todas sus metidas de pata. Espero que se lea el libro como crónicas divertidas muy a mi estilo”, señaló.

Para la escritora, la gente votó por Peña Nieto gracias a una campaña de marketing.

“La gaviota y el disque muy galán (...) estudiaron el sector que votaría por ellos, pero fue como telenovela barata, como de La casa de las flores, fue ridículo”.

—En otro tema, ¿En México está de moda ser niña bien?

Yo creo que sin querer fue Andrés Manuel López Obrador quien lo puso de moda con eso de que habla de los fifís (risas). No, ya en serio, vivimos en una país donde hay muchísimos pobres, hay desigualdad y cómo es posible que nos enteremos en las páginas de sociales o en revistas de sus fiestas, de sus viajes, sus bodas. Es una vergüenza; eso nos pone como en un país muy retrasado.

—¿Qué te pareció la serie de Netflix Made in México?

No pude verla, quería llorar o darle un puntapié a la televisión. Es una vergüenza. No es posible. Hay jóvenes mexicanos muy talentosos y te salen con eso. Horrible.

Creo que hay lectores que te aman o te odian.

Es porque no soy predecible y a veces no filtro lo que escribo. Digo las cosas como son y cuando las lees te pueden shockear un poco, porque son muy directas y a veces mi estilo puede caer gordo.

Además, como soy autodidacta, eso le molesta a un sector, pues no soy nada académica y la gente no sabe si darme o no darme crédito (risas) y eso irrita mucho.

Próximamente se estrenará la versión cinematográfica de Las niñas bien, basada en el libro homónimo de Loaeza, con la actuación de Ilse Salas, sobre la crisis económica de una pareja durante la nacionalización de la banca y la desigualdad en los años 80.

“Estoy muy contenta con la película, que, por cierto, no es una comedia (...) Es un drama; se va estrenar en marzo del próximo año y le ha ido tan bien que ya la compraron hasta en Grecia. Estoy muy contenta”, expresó.

¿Quién es?

¿Niña bien? no, ya soy más como una viejita bien (risas). Soy una mujer de bien y conforme vaya pasando el tiempo espero que cuando me vea la gente en la calle me grite: ‘¡Mira, ahí va la niña bien!’, y eso me va a dar mucho gusto”.

Guadalupe Loaeza.

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