Las librerías en México, puntos de conexión para la difusión de la cultura y el conocimiento, enfrentan una atmósfera de estragos financieros propiciada por la pandemia de coronavirus y las medidas para contener su propagación, que obligaron al cierre de comercios y al confinamiento de los consumidores en los domicilios privados.

Uno de los gastos operativos más apremiantes de las librerías, además del pago de nómina y de servicios básicos, es la renta del local: sólo 18% de los afiliados a la Red de Librerías Independientes (Reli) es propietario del inmueble, contra 82% que paga renta.

1 de cada 3 propietarios de librerías ha visto una disminución grave de sus ingresos de hasta más de 40%. En una proporción similar, sólo 1 de cada 3 afirma que su situación es estable y que ha visto cambios leves en sus ingresos.