Hay varios frentes abiertos en la lucha por el rescate de los eslabones más frágiles de la cadena del libro. A la par de que, a finales de la semana pasada la Red de Librerías Independientes (RELI), con la ayuda de la cadena El Sótano, lanzara una plataforma digital comunitaria para la venta de libros físicos con un porcentaje para beneficiar a las librerías que integran el gremio, del cual más del 70% se ha declarado en franco riesgo de extinguirse, las grandes cadenas de libros iniciaron con la apertura gradual de varias de sus tiendas en el país, a pesar de que en las entidades los semáforos están todavía en rojo.

De las más de 40 librerías con las que cuenta Gandhi en la Ciudad de México y el resto del país, hasta ahora se ha confirmado la reapertura de sus dos sucursales en San Luis Potosí y una en las ciudades de Guadalajara, León, Torreón y Morelia. Porrúa anunció la reapertura de tiendas en cinco entidades: Guanajuato, Michoacán, Nuevo León, San Luis Potosí y Jalisco. El Sótano hizo lo propio con sus tiendas en las ciudades de León y Zapopan.

La apertura de algunos centros de venta de estas cadenas del libro deriva de la emergencia de mantener las plantillas de trabajadores y de la necesidad de ayudar al resto de la cadena editorial, desde los impresores hasta las editoriales medianas y pequeñas.

En marzo pasado, la Asociación de Librerías de México (Almac) hizo un llamado al gobierno mexicano para “que atienda las necesidades del sector productivo en bien de la población y se establezcan medidas que protejan el empleo y permita la subsistencia de la cadena de producción y venta de libros. La salud de la población y la salud de las empresas están indisolublemente ligadas y no puede existir una sin la otra”.

Al llamado del gremio editorial no hubo respuesta oficial, ni siquiera desde la Secretaría de Cultura federal, cuya titular, Alejandra Frausto Guerrero, de acuerdo con la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro, es responsable de convocar al Consejo Nacional de Fomento para el Libro y la Lectura, organismo encargado de velar por el bienestar de la cadena productiva del libro.

La única reacción desde las instancias de gobierno, hasta ahora, se dio el viernes pasado, cuando la escritora, historiadora y directora del Consejo Honorario de la Coordinación de Memoria Histórica y Cultural de México, Beatriz Gutiérrez Müller, instó a la población a apoyar a las independientes con la compra de ejemplares a través de la plataforma que la RELI y El Sótano lanzaron el jueves con un catálogo de cerca de 80,000 ejemplares.

“Las librerías independientes necesitan de nuestra ayuda. Se han unido en un solo portal donde puedes pedir libros que entregan a domicilio. Apoyar a estos negocios es vital para ellos y para nosotros, los lectores”, escribió en sus cuentas de redes sociales.

Semáforo para cultura

La Secretaría de Cultura dio a conocer su Plan de Reapertura Económica, Social y Cultural, en el que determina en qué instancia del semáforo regional epidemiológico abrirán los espacios culturales abiertos, cerrados y mixtos, así como especifica los lineamientos para la reapertura de cada uno, en términos de sanitización antes, durante y después de cada actividad, de aforos reducidos, de instalación de filtros de ingreso y señalamientos de distanciamiento físico, así como para evitar aglomeraciones, entre otros.

“En especial, los espacios reducidos, abiertos o cerrados, lo harán cuando el semáforo esté en amarillo, mientras que aquellos recintos abiertos o cerrados donde se llevan a cabo actividades escolares y de investigación solo podrán reactivarse cuando el semáforo esté en color verde”, se especifica en el plan.

Se entiende por espacios abiertos zonas arqueológicas y paleontológicas, festivales al aire libre, conciertos, eventos, entre otros; los espacios cerrados son museos, cines, teatros, salas de concierto, auditorios, librerías, bibliotecas, espacios de formación y otros, mientras que en los espacios mixtos se contemplan tanto salas cerradas como lugares al aire libre.

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